<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833</id><updated>2011-08-26T11:49:57.342+02:00</updated><title type='text'>Camino a la extinción</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>37</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-6304135045411357635</id><published>2008-10-27T19:26:00.001+01:00</published><updated>2008-10-27T19:28:49.846+01:00</updated><title type='text'>Capítulo 34</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 34&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Priest conducía a toda velocidad en dirección a la autopista. A ambos lados de la avenida había bastantes coches estacionados en doble y hasta triple fila. Muchos de ellos con las puertas abiertas. Ni rastro de gente.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Antes de enfilar la entrada a la autopista comenzó a llover con bastante intensidad. –La radiación –pensó‑, ¿me afectará? Nunca se había enfrentado a este elemento. –Bueno –se dijo– pronto lo sabré. Sin embargo estaba seguro que sería totalmente inmune a ella. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al primer peaje se encontró con bastantes automóviles parados delante de las cabinas de cobro. Todos abandonados. Aunque en alguno de ellos sí veía personas dentro, todas supuestamente muertas o a punto de estarlo. Aceleró y rompió una de las débiles barreras de madera y continuó su camino. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la altura de Pontevedra se encontró con un caos. Un tumulto de vehículos ardiendo le impedía continuar. Decidió, non sin un profundo malestar, continuar a pie e ir hacia la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Al aproximarse a la ciudad percibió dos cosas, un hedor insoportable, que procedía seguramente del montón de cuerpos apelotonados en el estadio y un silencio ténebre, sepulcral. Cuando llegó a una gasolinera vio a dos mujeres que se dirigieron inmediatamente hacia él, una de ellas con el uniforme de la policía nacional. –Ya estamos –pensó–, los estragos de la infección le iban a incordiar sobremanera antes del llegar a su destino. Sin embargo su instinto le decía que algo no estaba bien, las mujeres lo miraban a los ojos sin temor y no podía controlarlas. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–¿Pero qué...? No pudo concluir. Nada más aproximarse las dos mujeres se abalanzaron sobre él. Estaba estupefacto, no podía controlarlas y eso no había sucedido nunca.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos estaban no estaban inyectados en sangre como los sujetos del hotel, estaban cubiertos de una película blanquecina, quizá por eso no podía ejercer su poder sobre ellas. No hubo tiempo a pensar más sobre ello. La policía logró sujetarle un brazo y, ante su asombro, le mordió, arrancándole de cuajo un buen pedazo de carne.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Reaccionó propinándole una patada y lanzándola unos metros hacia atrás y sujetó a la otra por la cabeza, partiéndole el cuello sin miramientos. La primera mujer se levantó y se dirigió hacia él de nuevo sin temor. De un salto se puso delante de ella y la sujetó por el cuello, se disponía a rompérselo cuando por el rabillo del ojo vio que la otra se erguía. –Imposible –dijo en voz alta–, qué está pasando aquí. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Hastiado del enfrentamiento, empujo a la policía, se agachó y sacó el contenido de su bolsa de deporte. Una preciosa espada templaria con una hoja de ochenta y cinco centímetros de doble filo y extremadamente cortante. La empuñó y con un giro perfecto decapitó a una de ellas y a la otra le atravesó el corazón.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Se disponía a guardar de nuevo su espada cuando la última mujer se incorporó nuevamente dirigiéndose hacia él. Entonces decidió experimentar. Con una precisión de cirujano le amputó ambos brazos. Nada. Tras un traspiés siguió avanzando. Dio dos pasos hacia ella y agachándose levemente le seccionó una pierna, derribándola en el acto. Increíblemente seguía intentando incorporarse a pesar de haber perdido prácticamente toda la sangre. Entonces optó por atravesarle la cabeza. Ahora sí acabó con ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Limpió la espada en las ropas de su víctima y aún atónito por lo sucedido la introdujo nuevamente en su bolsa.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Empezó a pensar si los efectos de la radiactividad habrían logrado una mutación en el virus. ¿Sería eso? De todas formas tampoco le debería de afectar a él, puesto que su brazo estaba prácticamente regenerado.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Aún así decidió que sería más seguro hacerse con un vehículo. Echó un vistazo alrededor y sonrió al ver un Xara de la policía nacional. Registró el cuerpo de la mujer y se hizo con las llaves del vehículo así como con su arma reglamentaria. No se lo pensó, se montó en él y lo encendió. Tenía poco más de medio depósito, de sobra. Enfiló la carretera N-550 en dirección norte, eufórico tras su enfrentamiento y seguro de su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-6304135045411357635?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/6304135045411357635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=6304135045411357635' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6304135045411357635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6304135045411357635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/10/captulo-34.html' title='Capítulo 34'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-8164248158648468450</id><published>2008-10-20T09:41:00.001+02:00</published><updated>2008-10-20T09:45:04.576+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 33</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 33&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Vamos a ver, nos estás contando que pulula por ahí un… no sé, un inmortal, un puto vampiro. ¿Qué coño es entonces? –inquirió Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Nada de eso, que yo sepa los vampiros no existen –bromeó Charles, intentando relajar la tensión reinante–, por lo menos no es este el caso, aunque puede haber similitudes con lo que conocéis del tema.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Explícate –rogó Nuria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Podríamos llamarle un no-muerto, si queréis. Como os dije puede haber ciertas coincidencias con la literatura fantástica sobre los vampiros. Este ser, al igual que ellos, posee una capacidad física descomunal, tiene la fuerza de diez hombres, es capaz de correr casi al doble de velocidad que una persona normal, puede ejercer control mental sobre la mayoría de los individuos sólo con mirarles a los ojos, cuanto más débiles mejor. Así que, si os encontráis frente a él ni se os ocurra sostenerle la mirada. La luz del sol no lo daña en absoluto, pero sí lo debilita. Su cuerpo se regenera con mucha rapidez de cualquier herida sufrida. Yo mismo presencié como dos docenas de balas impactaban en su espalda y no lo detenían en absoluto.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Y entonces, si tan poderoso es, ¿cómo coño se puede acabar con él, cómo piensas hacerlo? –preguntó Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Puede morir, eso es un hecho, pero sólo separándole la cabeza de los hombros o quemándolo, no hay otra manera. Las heridas en el torso o en la zona del corazón (si es que lo tiene) lo debilitan, especialmente si son de arma blanca. Y si pasa mucho tiempo sin alimentarse, debido a su metabolismo, también se vuelve más vulnerable.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Y las balas de plata y… ‑comenzó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Ni balas de plata, ni crucifijos, ni nada. Sólo en la luz del sol tenemos un aliado, pero ojo, no lo incapacita en absoluto. Es durante el día cuando es conveniente enfrentarse a él, durante la noche es casi un suicidio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–¿Por qué lo persigues, más allá de la venganza personal? –recordó Toni&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;–No es por venganza, eso fue lo que movió a mis antepasados al principio. Lo perseguimos porque es un asesino despiadado que va dejando un reguero de cadáveres a su paso. Priest es un sanguinario, bastante más que su antecesor, no mata sólo para alimentarse, lo hace por mero placer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–¿Cómo que para alimentarse, de qué se alimenta? –preguntó Nuria mientras un escalofrío recorría su espalda.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–De sangre humana –contestó después una pausa‑. Secciona la arteria del brazo de sus víctimas, aún vivas, y las seca literalmente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Todo el mundo se quedó mudo, nadie sabía qué decir. Las muecas de asco se sucedían. Finalmente Carlos rompió el silencio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Ahora comprendo para qué necesitabas mi catana pero, ¿sabes usarla?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–No es mi especialidad, preferiría una buena espada de acero toledano, pero sí, sabría usarla en caso de necesidad. Mi familia ha mantenido viva la tradición por la esgrima, más por necesidad, como podéis entender. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Lástima que no tengamos oportunidad de probarnos –bromeó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Tendría ventaja sobre ti, aunque la catana es bastante más cortante, tus manos estarían expuestas al no llevar guarnición y serían mi primer objetivo –contestó risueño. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Vale está muy bien que os hagáis los duros, pero la pregunta es sencilla y creo que todos nos la hacemos: ¿Y ahora qué, cual es el plan, tendremos que ayudarte, qué pasa con la radiación, cómo vamos a sobrevivir? –inquirió María con desesperación en su voz.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Os pido vuestra ayuda, yo sólo no puedo acabar con él, luego podremos ocuparnos de todo lo demás –rogó mirándola a los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–El plan es bastante sencillo…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–¡Joder!, la última vez que oí eso acabé con dos tiros en el pecho –exclamó Toni.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Como iba diciendo, en principio, es bastante fácil. Yo seré el cebo, él vendrá a mí y luego, lo liquidamos.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–¿Cómo sabes que vendrá a ti? –interrogó María.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Bueno parece que existe una especie de conexión mental entre nosotros, no me preguntéis cómo –añadió haciendo un gesto con su mano adelantándose a las preguntas–, el caso es que está ahí y puedo “sentirlo” cuando está cerca.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Lo lógico es que a él le pase lo mismo –replicó Toni.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Sí, pero no contará con vosotros. ¿Me ayudaréis?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Es lo menos que podemos hacer por ti después de salvarnos la vida, ¿no creéis? –añadió Toni mirando a los demás.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Todos asintieron.&amp;shy;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;–Bueno y ahora creo que deberíamos intentar dormir, yo por mi parte estoy molido y necesito mis ocho horas de sueño –agregó Toni quitándole hierro al asunto.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-8164248158648468450?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/8164248158648468450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=8164248158648468450' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8164248158648468450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8164248158648468450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/10/captulo-33.html' title='Capítulo 33'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-3181811157192510329</id><published>2008-10-13T14:40:00.006+02:00</published><updated>2008-10-13T14:49:35.929+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 32</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;SEGUNDA PARTE: EL REINADO DE LOS INFIERNOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#666666;"&gt;Capítulo 32&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Todo se remonta a hace miles de años –comenzó con un rictus tenso&amp;shy;–, quizá a la civilización mesopotámica, aunque no existen datos fiables hasta bien entrado el siglo XVI. Según las leyendas, Naram-sin, que fue nieto de Sargón I, rey de los acadios, después de lograr unificar Mesopotamia se autoproclamó una deidad. Esto enfureció al verdadero dios Inanna que alzó a los Gutis (un pueblo de las montañas) contra él, destruyendo a los acadios y envolviendo a la región de nuevo en un caos. Al mismo tiempo vertió sobre él una maldición condenándolo a vivir eternamente, así como a sus descendientes, que serían varones. Los datos históricos revelan que Naram-sin falleció en el 2218 a.C., sin embargo escritos de diferentes pueblos a lo largo de los siglos venideros hablan de un extraño ser, un semidiós, que no puede morir. Existen testimonios que narran incluso que llegó a unirse a diversos faraones. Puede que sean sólo cuentos de viejos. Sin embargo, se encontró un documento escrito que aseguraba que un tal Anoshag (inmortal en persa antiguo), fue uno de los lugartenientes del mismísimo Jerjes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Espera, espera –interrumpió Nuria–, ¿Jerjes? Eso fue allá por el siglo V a.C si no recuerdo mal. ¿Estás diciendo que había una persona que llevaba viva mil quinientos años? Es imposible, no me lo creo –concluyó riéndose.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Por favor, previamente os dije que fueseis receptivos, dejadme concluir –rogó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Anoshag era famoso por su destreza en el combate, caía herido y se recuperaba con pasmosa facilidad, era a todas luces invencible, aunque es posible que el rey conociera su secreto y simplemente lo usase para lograr sus objetivos más fácilmente. Jerjes, cansado de lanzar a sus hordas contra los espartanos sin lograr avances, retó en combate singular a Leónidas. Éste rechazó la oferta y solicitó un voluntario entre sus hombres. Fue su capitán quién combatió contra Anoshag, decapitándolo. No sé porque los griegos obviaron esta parte de la historia, quizás no dieron mayor importancia al hecho en sí. Lo que pasó luego con Jerjes y Leónidas es de sobra conocido. Todo parecía que iba a acabar ahí, sin embargo Anoshag había engendrado un hijo –hizo una pausa para tomar un trago de agua–.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Luego se le pierde la pista aunque hay algún relato de la época romana, incluso de los árabes en España que hablan de un guerrero invencible que no envejece. Nada fiable. Probablemente durante la Edad Media lograsen hacernos el favor y lo quemasen en la hoguera, aunque son sólo elucubraciones. Lo que sí empezamos a tener documentado es a partir de 1580. Creemos que es el nieto de Anoshag y lo creemos porque literalmente murió y resucitó.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–¿Pero qué coño…? –interrumpió Toni.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Sigo –continuó Charles mirándolo molesto por la interrupción–. Un antepasado mío, Scott Duncan, se enzarzó en una pelea contra alguien llamado Leonard y lo mató. Luego, como era costumbre, procedió a darle sepultura. Dos días más tarde Leonard entró en su casa mientras almorzaba con su familia y los asesinó a todos menos a su hijo, que logró escapar. A partir de ese momento mis ancestros se han dedicado a perseguirlo hasta dar con él. Lo encontraron en Rusia y le dieron caza hasta acorralarlo en una recóndita región de Siberia en 1908, donde fallecieron todos por la explosión de lo que parece ser que fue un meteorito.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–En Tungunska, si no me equivoco –aclaró Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Efectivamente, así es –asintió Charles–. Sin embargo nuevamente nos equivocamos, había dejado descendencia. Alguien llamado Priest, que ha llegado hasta nuestros días. Según mis últimas informaciones está en Vigo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Hasta aquí la narración, ahora os diré a qué nos enfrentamos –concluyó mirando los rostros incrédulos y pálidos de los presentes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-3181811157192510329?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/3181811157192510329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=3181811157192510329' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3181811157192510329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3181811157192510329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/10/captulo-32.html' title='Capítulo 32'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-6987769422708735175</id><published>2008-08-06T08:30:00.002+02:00</published><updated>2008-08-06T08:32:49.612+02:00</updated><title type='text'>Comentario del autor</title><content type='html'>&lt;span style="color:#009900;"&gt;Bueno, hasta aquí la primera parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora me tomaré unas vacaciones y nos veremos en septiembre con la segunda: El reinado de los infiernos. Buen verano a todos. Saludos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-6987769422708735175?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/6987769422708735175/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=6987769422708735175' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6987769422708735175'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6987769422708735175'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/08/comentario-del-autor_06.html' title='Comentario del autor'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-4021828573237249606</id><published>2008-08-05T22:15:00.002+02:00</published><updated>2008-08-05T22:23:11.368+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 31</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 31&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Priest se había quedado dormido después de dar rienda a sus instintos en la habitación de al lado. Todo se ponía a su favor. Ahora, mientras sentía el temblor bajo sus pies sabía que la civilización finalmente se desplomaba y el estaba gozando del momento. Su momento. Se acercaba el final. No, un nuevo comienzo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aunque era de día y eso representaba para él un riesgo, decidió emprender su viaje, seguro de sus posibilidades de éxito. Fue a su habitación, se dio una ducha y se cambió de ropa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Más tarde ya aseado y con una bolsa de deporte en su mano se dirigió al ascensor y pulso el botón de recepción. No había descendido ni un piso cuando se apagaron las luces y se encendieron las de emergencia. Se había cortado la corriente eléctrica. Se concentró unos instantes y logró abrir las puertas del ascensor con aparente facilidad. Estaba detenido entre dos plantas. Decidió salir por la parte de abajo, obviando el riesgo de que se pusiera de nuevo en marcha y lo partiese en dos. No era ese su destino. Se dirigió a las escaleras, abrió la puerta y se encontró con dos individuos que se abalanzaron sobre él, sorprendiéndolo unos instantes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A uno de ellos lo lanzó contra la pared y al otro lo sujetó por el cuello.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Qué coño pasa aquí? –se preguntó‑. El que estaba sujetando logró zafarse de su presa y cayó al suelo, mientras que el que había arrojado contra la pared se levantaba sin aparente esfuerzo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Imposible –pensó‑. Los dos deberían estar muertos. Entonces se fijó en que su estado no era precisamente normal. Sus ojos estaban inyectados en sangre, mostraban una rigidez en sus manos que formaban una especie de garras y una ligera espuma corría por la comisura de sus labios. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Vaya, vaya –exclamó mirando directamente a los ojos del que se dirigía de nuevo hacia él‑, así que la infección tiene algún efecto secundario. El hombre se quedó inmóvil, pasivo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se agachó y levantó al otro agarrándolo de nuevo por el cuello, sus ojos se cruzaron y lo dejó caer. Se quedó también totalmente quieto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Impresionante –aseveró pasmado‑, es más fácil dominarlos ahora en este estado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los dos sujetos bajaban las escaleras delante de él, en trance. Su débil mente les forzaba a obedecer. ¿A cuántos más en este estado se encontraría? Decidió averiguarlo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En recepción se topó con cuatro más que comenzaron a caminar hacia él. Fue sencillo. Los seis individuos estaban bajo su control. Cogió las llaves de los automóviles que encontró y se dirigió por las escaleras hacia el aparcamiento. Una única orden salió de su mente y los sujetos comenzaron a atacarse mutuamente. No se quedó a ver el baño de sangre.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Entre todos los vehículos destacaba sobremanera un precioso Audi R8 de color blanco. Tras encontrar la llave no se lo pensó y se montó en él. Salió del garaje rompiendo la débil barrera de madera y enfiló la avenida siguiendo las señales en dirección a la autopista.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A petición de Charles hicieron una parada en el centro comercial próximo al centro de salud. Estaba abandonado. Entró rompiendo una de las enormes cristaleras y salió a los pocos minutos con bolsas llenas de cinta aislante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Y esto? –preguntó intrigada Sonia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Nos ayudará a aislar algo más puertas y ventanas –sonrió.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegaron a su casa la encontraron a oscuras. Carlos enfiló hacia la entrada del garaje y estacionó el coche fuera.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Será mejor que cierres la puerta de la entrada de la finca –sugirió Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos asintió mientras los demás entraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estuvieron todos reunidos en el salón Charles les dio unas breves nociones sobre radiactividad y sus efectos. Todos escuchaban aterrados con una expresión de gravedad en sus rostros. El silencio era tétrico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bien, es hora de ponerse manos a la obra –anunció Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cómo es que no hay corriente? –indagó María.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Seguramente algunas centrales habrán caído debido a la explosión o simplemente habrán sido abandonadas sin más, apenas pueden funcionar unos días sin el debido mantenimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, dispongo de un pequeño generador –expuso Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Entonces es un buen momento para que lo revises y lo pongas en marcha, ¿cómo estamos de víveres y agua?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Sobrados para un mes al menos –masculló Toni dolorido por su costilla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Lo que tenemos que hacer es bastante sencillo. Las persianas metálicas son un excelente aislante pero debemos tapar todos los resquicios con la cinta. No os preocupéis –dijo intuyendo la pregunta por sus caras‑ no nos asfixiaremos. Aun tapándolo todo muy bien entrará suficiente aire. Así que dividámonos, las chicas a usar la cinta y los demás trasladaremos los víveres a la bodega. Nadie puso objeciones y se pusieron a ello.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En apenas una hora habían concluido, estarían un poco justos de espacio pero podrían aguantar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Buen trabajo –felicitó Charles animándolos‑, la puerta del garaje ¿se abre hacia dentro?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Sí –contestó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bien, dejaremos el todoterreno justo fuera por si hay problemas y tenemos que irnos y mi coche dentro bien pegado a la puerta para impedir lo más posible su apertura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Y por qué vamos a tener que irnos? –interrogó Sonia mientras fruncía el ceño.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Luego os lo contaré –contestó mirando a Carlos que sonreía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Quién no sabe usar un arma? –preguntó cambiando de tema.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jaime y las tres chicas levantaron la mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bien vamos fuera, vais a realizar un curso intensivo de diez minutos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Joder con el tío –dijo Toni cuando salieron‑ ¿os parece de fiar?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Bueno, nos salvó el culo y parece que sabe lo que hace –contestó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Estoy de acuerdo –afirmó Carlos‑. Vamos a llevar unos cubos al garaje, los usaremos como lavabos, sino la bodega puede convertirse en una pocilga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Excelente idea –reconoció Jorge‑, mientras haré unos litros de café, puede que nos vengan bien.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Eso y a mí dejadme aquí solito sin hacer nada –bromeó Toni un poco más dolorido tras practicarle Nuria un vendaje de sujeción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑De eso nada –objetó Carlos entregándole su ordenador portátil‑, haz algo útil e intenta conectarte a internet a ver cómo está el mundo ahí fuera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‑¿Qué tal se han portado disparando? –interrogó Jorge cuando se reunieron todos de nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, no son tiradores de primera, pero con las escopetas se defenderán a la perfección –repuso Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni no había logrado conectarse a internet, parecía caída, así que le pasó el ordenador a Carlos a ver si era capaz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Tienes conexión vía satélite? –interrumpió Charles.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Sí, así es.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le facilitó los datos de conexión para entrar en la cuenta de su agencia y a partir de ahí pudieron navegar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los hechos eran estremecedores, Paris, Berlín, Madrid, Los Ángeles y Atlanta, además del cataclismo creado en China y Corea del Norte. Aún así, si no fuera por la epidemia, las cosas no estarían tan mal para occidente, pero los pocos datos fiables hablaban de millones de muertos y la mayoría de los supervivientes desarrollaban algo parecido a una rabia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Prácticamente nada funcionaba, sólo los sistemas de emergencia gubernamentales y no se sabía durante cuánto tiempo. De España no había ninguna información. Todo el sistema de comunicaciones y eléctrico había caído. Empezaba a ser un sitio poco propicio para vivir. Eso si es que conseguían sobrevivir al caos generado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Es el fin, ¿verdad? –preguntó retóricamente Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Nada de eso, nosotros perduraremos, te lo garantizo –se apresuró a agregar Carlos animoso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑El fin de los tiempos tal y como los conocemos, es posible –añadió un lúgubre Charles‑, pero estoy con Carlos, vamos a salir adelante.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;De fondo, empezaron a oír unos truenos. Jorge salió a comprobarlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Va a empezar a llover en unos momentos –concluyó al entrar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bien, es el momento de sellar la puerta y bajar a la bodega. ¿Alguien echa en falta alguna cosa que podamos necesitar? –inquirió mirándoles a los ojos uno a uno Charles.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Entonces abajo. Pero también nos llevaremos tu catana, nunca se sabe.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos se sorprendieron de que Carlos no pusiera objeciones, ¿sabía algo que ellos desconocían?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez todos más o menos acomodados abajo Toni fue el primero en preguntar lo que todos tenían en mente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Y bien tío, ¿por qué vamos a tener que irnos? Y lo más importante, ¿qué coño haces aquí? Lo de que estás de vacaciones no me lo trago –sonrió afable.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Ciertamente no lo estoy. Y todo tiene relación. Sólo os pido que abráis vuestra mente, todo lo que os voy a contar lo saben quizá diez o doce personas en todo el mundo. Probablemente ya sólo quede yo. Si algo me pasara… confío por vuestro bien que acabéis mi tarea –asintió Charles.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Todo se remonta a hace muchos siglos –comenzó con un rictus tenso‑, quizá a…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;FIN DE LA PRIMERA PARTE&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-4021828573237249606?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/4021828573237249606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=4021828573237249606' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4021828573237249606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4021828573237249606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/08/captulo-31.html' title='Capítulo 31'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-4327381882275197143</id><published>2008-08-01T10:33:00.003+02:00</published><updated>2008-08-01T11:04:15.703+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 30</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 30&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La luz era tan intensa que no hubiera hecho falta que el guardia civil los avisase. Casi de inmediato percibieron el intenso temblor de tierra. Charles fue el primero en reaccionar y les ordenó apartar la vista de inmediato. El resplandor fulgía con una intensidad asombrosa. Un segundo sol.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Veinte segundos más tarde la luz fue perdiendo intensidad. Entonces se decidieron a mirar. Se quedaron sin aliento. Sobre el cielo se elevaba un gigantesco hongo de ochenta kilómetros de altura. Nadie se atrevió a decir nada, sólo contemplaban el espectáculo, incapaces de moverse.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Finalmente Charles tomó el control.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Señores hay que ponerse en marcha, ¡ya! ‑ordenó sin miramientos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pero qué coño ha sido eso y donde –tartamudeó Jorge incrédulo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Una explosión nuclear, probablemente en Madrid, o en la base de Torrejón–aseveró Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Veamos, usted ha dicho que en la parte de atrás hay vehículos –afirmó retóricamente mirando a Andrés.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sí, además de equipo y armas –musitó al borde de la inconsciencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Está bien, si os parece vamos a por un par de vehículos y salimos de aquí de inmediato. Los demás asintieron y salieron dejando al agente dentro con Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Echaron un vistazo a las armas que portaban los atacantes. Estaban prácticamente sin munición, por lo que optaron por no llevárselas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando abrieron la puerta del garaje se encontraron con dos todoterrenos de la guardia civil. En el armero no había ningún fusil, alguien se les había adelantado, seguramente los agentes que no daban señales de vida. Sin embargo había tres escopetas Franchi SPS 350 y cuatro pistolas Heckler &amp;amp; Kock USP de 9 mm. Decidieron llevárselas junto con toda la munición que había, así como los seis chalecos antibalas que encontraron y dos potentes linternas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, Jorge y yo conduciremos los todoterrenos. Llevaremos a Andrés a un centro de salud y, de paso, recogeremos a una amiga.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cuáles son los vientos dominantes en esta zona? –preguntó Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Qué coño importa eso ahora –objetó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Importa y mucho, si sopla viento del este traerá radiación y las próximas lluvias serán radiactivas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Joder, no había pensado en eso –contestó azorado‑. Normalmente sopla nordeste, aunque hoy creo que tenemos viento del norte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Eso nos da un margen de tiempo, de todas formas es de suponer que si han atacado a España también lo habrán hecho en otros países europeos, con lo cual el viento podría no ser un aliado ahora mismo. Necesitamos un sitio seguro, a ser posible un sótano, un túnel… algo lo suficientemente aislado y prepararnos para pasar en él unos días.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Mi casa –dijo Carlos‑, tengo una bodega en el sótano, podríamos acondicionarla en apenas dos horas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bien, puede valer. En ese caso mejor será dividirnos. Jorge y yo llevaremos al agente y…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No, de ninguna manera –interrumpió Carlos‑. Iremos tú y yo, los demás conocen el camino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑De acuerdo, ‑manifestó encogiéndose de hombros‑ pongámonos en marcha entonces.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Así pues, Jorge y Toni partieron en uno de los todoterrenos hacia la casa de Carlos. Llamaron a Jaime y María y los pusieron al corriente de los acontecimientos a fin de que empezaran a vaciar la bodega.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaban llevando a Andrés al coche éste dejó de respirar. Lo dejaron en el suelo y cuando Carlos iba a intentar reanimarlo, Charles lo detuvo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Es inútil, ha perdido demasiada sangre, seguramente tendrá un riñón destrozado. Aunque lo pudiésemos reanimar no llegaría al hospital.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos asintió, cargó con él y lo dejó dentro del cuartel.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final decidieron ir en el bmw de Charles, era más rápido que el todoterreno. Intentó ponerse en contacto con Sonia, pero no consiguió contactar con ella. Su rostro denotaba una profunda preocupación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Esa chica, ¿es tu novia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Qué más quisiera, pero sólo es amiga –manifestó triste‑, por cierto ¿cómo es que no te has contagiado?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Charles le preguntó lo mismo y se intercambiaron sus experiencias, contándose también sus encuentros con algunos infectados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Me vas a contar por qué estás aquí realmente? Que yo sepa nadie hace turismo con armas –afirmó Carlos con sorna.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Si te parece os pondré al corriente a todos juntos, aunque será difícil que me creáis –aseveró tras pensarlo unos instantes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al centro de salud y no vieron a nadie en las inmediaciones. Había decenas de automóviles estacionados de cualquier manera, totalmente abandonados. Volvió a llamarla sin éxito, así que decidieron entrar a buscarla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Espera, será mejor que entremos preparados para lo peor –comentó Charles‑ ofreciéndole una de sus pistolas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No es necesario, llevo las mías –sonrió mostrándoselas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¡Jesús, menudo cañón! –declaró señalando la S&amp;amp;W‑, espero que sepas usarla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No te preocupes, no soy tan bueno como tú, vi perfectamente cómo liquidabas a aquel tío a bastante distancia, fue impresionante, pero de cerca no fallaré.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oyeron ruido de cristales. Miraron hacia la primera planta y las vieron. Eran Sonia y Nuria. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Qué sucede? –inquirió asustado Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No podemos salir –gritó Sonia bastante inquieta‑ algunos de los enfermos tienen una especie de… de rabia o algo así. Estamos encerradas en esta habitación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cuántos hay? –preguntó a su vez Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Creo que seis o siete no estamos seguras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vamos, entremos ya –apremió Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Espera, no te impacientes. Cuando tuve mi encuentro con el infectado tuve que efectuar cinco disparos, hasta que no le atiné en el corazón no lo liquidé. No va a ser nada fácil acabar con esos. En el mejor de los casos sólo son seis pero a lo mejor hay más y sería un suicidio entrar ahí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Qué propones?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sólo hay unos cuatro metros desde la ventana al suelo, si ponemos el coche debajo, unos tres. Si consiguen unas sábanas o algo para descolgarse será más fácil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Hay alguna medicina o útiles sanitarios en esa habitación? –preguntó con acierto Charles‑, cualquier cosa puede ser útil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sí, pero ningún antibiótico –anticipó Sonia intuyendo que se refería a eso‑, reuniremos lo que sea útil y os lo lanzaremos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tenéis sábanas o algo para hacer una especie de cuerda –exclamó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nuria negó con la cabeza. –Sólo la funda de la camilla y un par de batas, podemos probar con eso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pues intentadlo y asegurad bien los nudos –contestó Charles. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entraron en el coche y lo situaron justo debajo de la ventana, luego se subieron al techo y esperaron. Nuria se asomó a la ventana y les lanzó una caja de cartón con lo que pudieron reunir. Luego aparecieron las dos batas anudadas, apenas descolgaban un metro, pero eso bastaría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bien, con cuidado, descolgaos lentamente y prácticamente tocaréis el techo del coche –anunció Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las batas aguantaron a la perfección y las chicas llegaron sin problemas al automóvil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos no pudo contenerse y abrazó con fuerza a Sonia besándola sin miramientos. Ella no hizo nada por evitarlo. La tensión acumulada pasaba factura y los sentimientos estaban a flor de piel. Luego de abrazar también a Nuria, aunque de una forma menos apasionada, hizo las presentaciones, entraron en el coche y emprendieron el camino a su casa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-4327381882275197143?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/4327381882275197143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=4327381882275197143' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4327381882275197143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4327381882275197143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/08/captulo-30.html' title='Capítulo 30'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-7790324641041296481</id><published>2008-07-31T19:08:00.001+02:00</published><updated>2008-07-31T19:11:38.311+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 29</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 29&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La coordinación fue perfecta. Los cuatro bombarderos soltaron sendas bombas B53 al mismo tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El general Min-ho Park, informado del ataque inminente, aceptó la derrota y no corrió a refugiarse en un bunker –que a la postre resultó ser una protección totalmente ineficaz debido a la magnitud del ataque‑. Su último pensamiento fue que no caería sólo. Occidente, según sus informes estaba prácticamente abocado al caos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una de las bombas, con una potencia conjunta más de cien veces superior a la lanzada en la segunda guerra mundial sobre Hiroshima, borró Pyongyang de la faz de la tierra. Las tres restantes impactaron en diferentes puntos del país, sumiéndolo en una destrucción nunca vista. Bush nunca llegó a ver el desastre que había ordenado, falleció una hora antes, desangrado, en una agonía más que merecida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo pudo haber acabado ahí, sin embargo la estupidez humana no conoce límites. Poco después de emprender el vuelo los bombarderos, el gobierno chino, reunido de urgencia decidió que los norteamericanos les creían culpables de la epidemia desatada y pensando que el ataque iba dirigido contra ellos se vieron en la errónea tesitura de contraatacar. Entonces comenzó el cataclismo, lo que las grandes potencias evitaron durante más de cincuenta años, se desató en horas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ordenaron el lanzamiento de sus misiles intercontinentales DF31 y JL2. El objetivo eran las bases y las grandes ciudades norteamericanas. El ataque no tomó por sorpresa a Estados Unidos, aunque no fuese esperado. El sistema era automático y reaccionó de inmediato, poniendo en funcionamiento el tan manido Escudo Antimisiles. Su tecnología puntera iba a ser puesta a prueba por primera y última vez.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En condiciones normales, los canales diplomáticos y las líneas establecidas entre los ejércitos se hubieran puesto en marcha para evitar el desastre, pero la epidemia había hecho bien su trabajo y pocas personas quedaban con la capacidad y decisión necesarias para detener el desastre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las órdenes estaban perfectamente automatizadas y no fue necesario el concurso humano para efectuar el contraataque. Una vez activado el Escudo, los ordenadores transmitieron las órdenes a los submarinos próximos a China. Tres misiles Trident II fueron lanzados desde un submarino. Cada uno de ellos llevaba doce cabezas de cuatrocientos setenta y cinco kilotones. Más de treinta bombas en total fueron lanzadas contra objetivos militares y ciudades chinas. No había defensa posible, no la tenían. Sólo podrían esperar el fallo en la detonación de alguna de las cabezas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En tres horas China volvería a la edad de piedra. Los impactos conjuntos generarían un pulso electromagnético que dañaría cualquier aparato que necesitase electricidad, dejándolo inservible.&lt;br /&gt;El gobierno chino optó por no irse sólo al infierno y amplió el radio de ataque a los países europeos con presencia norteamericana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El Escudo funcionó a la perfección. Casi. Atlanta, y Los Ángeles fueron destruidas. De un total de cincuenta objetivos sólo se produjeron dos impactos. Europa no tuvo tanta suerte, debido a que el presidente Ruso –Putin‑, en su momento, se había negado a que Estados Unidos montara su Escudo Antimisiles allí. Paris y Berlín dejaron de existir entre las doce y la una del mediodía del lunes. La bomba lanzada sobre Londres alcanzó su objetivo pero no llegó a hacer explosión. Minutos más tarde otra ciudad europea sería destruida. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En Rusia, donde extrañamente se produjo el mayor número de supervivientes a la epidemia junto con otros países nórdicos, el gobierno se frotaba las manos ante el nuevo orden mundial que se les iba a presentar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se habían convertido, sin mediar en el conflicto, en la primera potencia mundial. O eso era lo que creían.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No contaban –nadie lo hacía‑, con los tenebrosos e inesperados efectos de la radiación.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-7790324641041296481?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/7790324641041296481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=7790324641041296481' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7790324641041296481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7790324641041296481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/07/captulo-29.html' title='Capítulo 29'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-296678351000662880</id><published>2008-07-21T13:39:00.002+02:00</published><updated>2008-07-21T13:43:04.104+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 28</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 28&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eran ya la diez y cuarto de la mañana cuando Carlos y Jorge salieron de la casa a toda velocidad en dirección a Arteixo. Decidieron arriesgarse a ir por carretera, ya no había toque de queda a esas horas y si lo había pues al diablo con él, pasarían como fuese. Sus ojos sólo dejaban entrever ira y determinación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos conducía a velocidades extremas, exprimiendo la potencia del coche y exigiéndole lo que no había hecho nunca, mientras Jorge se dedicaba a rellenar todos los cargadores y comprobar que las armas funcionaban.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No se toparon con tráfico y tampoco con controles. Sí les llamó algo la atención que había bastantes coches abandonados sin más en los núcleos urbanos. Al llegar a la autovía exprimió el motor V8 de su automóvil a todo lo que daba. Doscientos cincuenta kilómetros por hora no se alcanzaban todos los días. Estaban eufóricos; se miraron y sonrieron. Ya no pensaban, estaban drogados, narcotizados por la más potente de las drogas, la propia adrenalina que generaba sus cerebros y que corría a chorro por sus venas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al llegar, tomaron la rotonda de entrada al pueblo, a ciento veinte por hora, por la izquierda, obviando las normas de tráfico. Los neumáticos emitieron el característico sonido de protesta, pero los diferentes sistemas electrónicos del vehículo realizaron su función a la perfección. Enfilaron la pequeña subida y cuando tomaron la última curva a derecha fueron recibidos por una lluvia de proyectiles. Dos individuos estaban en medio de la carretera disparándoles con pistolas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Serán gilipollas –exclamó Carlos‑. Agáchate, se van a enterar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Enfiló directamente hacia ellos, alguna bala daba en la carrocería, pero a más de treinta metros, al contrario que ocurría en las películas, las armas cortas eran prácticamente inútiles incluso en manos de un tirador experto, sobre todo con blancos móviles. Justo antes de llegar a su altura, pisó el embrague a la vez que tiraba del freno de mano y daba un enérgico volantazo. La reacción del coche fue la esperada, efectuó un perfecto trompo y los golpeó con la parte trasera, lanzándolos a cinco metros y matándolos en el acto. Logró frenar, pero esta vez otras descargas llegaron y sí fueron efectivas. Destrozaron las ventanillas y las ruedas de su lado. Lograron salir por el lado de Jorge y se cubrieron con el vehículo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¡Coño nos están disparando con fusiles! –gritó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Ya lo veo, ¿de dónde los habrán sacado?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Algún control del ejército, supongo. Se los habrán cargado. ¿Puedes ver cuántos son? –preguntó Jorge&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Cinco o seis mínimo, los cabrones han montado una buena barricada con esos coches –contestó jadeando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pues tenemos un puto problema –manifestó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni se acercó con suma cautela a una ventana y se alegró bastante de saber que ellos eran los que habían provocado los disparos. Empuñó el fusil, se guardó la pistola y decidió salir a ayudarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Charles, como mucha gente, confusa por la doble señalización, pasó de largo la salida de la autovía que conectaba con la autopista que le llevaría hacia Vigo. Por otro lado no fue la casualidad, sino el GPS, con mapas anticuados, el que lo llevó en dirección errónea hacia el final de la autovía, en Arteixo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la rotonda se detuvo en el margen derecho de la carretera y salió del vehículo a estirar las piernas. Fue entonces cuando oyó disparos. Decidió acercarse a echar una ojeada. Montó de nuevo en su vehículo, bajó las ventanillas y se fue acercando al origen del ruido. Antes de llegar al final de la subida decidió parar de nuevo y continuar a pie, con sigilo. Se acercó por el lado de los edificios y contempló la escena. Dos hombres parapetados detrás de un todoterreno recibían disparos de otro grupo situado frente al cuartel de la guardia civil.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No tenía nada claro quién se defendía y quién atacaba así que decidió mantenerse al margen y observar. Apenas se había agachado cuando un hombre salió del cuartel disparando con un fusil. A los pocos segundos los otros dos individuos abandonaron su parapeto detrás del todoterreno y comenzaron a cruzar la carretera corriendo agachados y empuñando sendas pistolas pero sin abrir fuego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los asaltantes cometieron un error infantil y se giraron todos hacia Toni, abriendo fuego. Éste alcanzó a dos de ellos con una ráfaga, casi en el mismo instante en que caía abatido. Jorge y Carlos corrían hacia la barricada de coches, cada uno por un lado. Parecía que iban a lograr sorprenderlos. No fue así. Los tres hombres que quedaban en pie los descubrieron y comenzaron a dispararles. Se tiraron al suelo. Estaban al descubierto y no iban a durar mucho. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Charles tomó una decisión y salió al descubierto. Estaba a unos cincuenta metros del grupo asaltante. Todavía no lo habían visto. Iba hacia ellos en posición de tiro, sujetando su arma por delante con ambas manos, corriendo despacio en zigzag. Veinte metros. Entonces lo vieron. Un hombre comenzó a dispararle con su fusil, pero con poca puntería. Charles avanzó otros cinco metros, se detuvo, y con enorme sangre fría se agachó y disparó cinco veces. Dos balas alcanzaron su objetivo en el centro del pecho del hombre, matándolo en el acto. Jorge y Carlos, aprovecharon la indecisión de los asaltantes para levantarse y abrir fuego contra ellos. Vaciaron sus cargadores y segaron las dos vidas que les amenazaban.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se dirigieron a toda velocidad hacia donde habían visto caer a Toni, sin tomar ningún tipo de precaución con respecto a Charles. Su amigo yacía en el suelo; no se veía sangre, pero sí dos impactos claros en su pecho. Se había puesto un chaleco antibalas y eso le había salvado la vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lo ayudaron a levantarse, entre risas y alguna lágrima producto de la enorme tensión que habían soportado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cómo estás tío? –preguntó Jorge&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vivo, que ya es bastante –rió Toni‑, aunque creo que tengo una costilla rota.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A Carlos no le salían las palabras, sólo se abrazó un instante a él, con demasiado ímpetu a juzgar por los improperios que salieron de la boca de su amigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, creo que le debemos bastante a nuestro misterioso amigo –afirmó Jorge mirando hacia Charles‑, que se aproximaba apuntándoles con su arma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras confirmar su versión con el guardia civil herido, todos se relajaron y efectuaron las respectivas presentaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Charles se presentó como lo que era, un agente de inteligencia británico. Mintió, sin embargo, en lo referente a su estancia en España. Según él, estaba de vacaciones.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, creo que deberíamos llevar a este hombre a un hospital –sugirió Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Estoy de acuerdo –comentó Carlos mirando a sus amigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tenemos vehículos en la parte de atrás –susurró el guardia civil‑, podemos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No finalizó la frase. Señaló la ventana y todos se giraron automáticamente. Lo que vieron los dejó perplejos, incrédulos ante el horror que estaban observando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-296678351000662880?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/296678351000662880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=296678351000662880' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/296678351000662880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/296678351000662880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/07/captulo-28.html' title='Capítulo 28'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-3544578743158791719</id><published>2008-07-07T14:42:00.002+02:00</published><updated>2008-07-07T14:49:44.905+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 27</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 27&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni se despertó dolorido, cientos de agujas pugnaban por salir de su sien derecha. Se incorporó masajeándose la cabeza. Tenía una costra pegada, producto de la sangre seca encima de la herida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Menuda hostia me dio el tío –se dijo aún mareado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Logró incorporarse a duras penas y echó un vistazo alrededor. Estaba en una celda de unos diez metros cuadrados. Estaba iluminada por una lámpara con una sola bombilla y tenía una pequeña ventana, bien protegida por un par de sólidos barrotes. A los lados parecía haber más celdas y delante había un largo pasillo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La celda no tenía lavabo, así que supuso que estaría en un cuartel de la guardia civil. Al menos le habían dejado una botella de agua. Se bebió la mitad de golpe y se sentó en el camastro a pensar qué haría ahora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Gritó un par de veces. Nada. Parecía que estaba sólo. Incluso las celdas adyacentes parecían estar desiertas. –Joder, vaya mierda –pensó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Miró en los bolsillos y en su cazadora, pero no había nada. Agarró la puerta y la zarandeó con fuerza. Apenas se movió un poco. Parecía que tendría que esperar ayuda externa. Se volvió a echar en el catre y se durmió.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se despertó alertado por unos ruidos. ¿El sonido de un portazo? Lo oyó de nuevo. Un disparo de escopeta. Otro. Gritos desesperados. De repente apareció un guardia civil. No tendría más de veinticinco años. Estaba sudoroso, con la ropa rasgada y manchada de sangre. Sus ojos dejaban ver el reflejo del pánico. Empuñaba una escopeta que intentaba recargar con manos temblorosas. Efectuó un nuevo disparo y corrió hacia la puerta de entrada, fuera del campo de visión de Toni. Cuando regresó dejó caer el arma y se situó frente a él. Se miraron fijamente; el guardia civil parecía estar sopesando los riesgos. Finalmente sacó un manojo de llaves de su bolsillo y se las lanzó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Vamos –le apremió‑ no tenemos mucho tiempo, abre la celda y sal. ¡Deprisa, coño! –chilló asustado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Toni no dijo nada. Se limitó a ir probando llaves hasta que la quinta logró su cometido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Ya está –anunció.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Joder, pues sal ya.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Oye por qué me has soltado, no…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Escucha –dijo mientras le alargaba su pistola y un cargador extra‑, espero que sepas usarla. Tenemos problemas. Han intentado asaltar el cuartel. Estamos rodeados e incluso hay un par de esos hijos de puta dentro. Tienes que ayudarme. Tenemos que liquidarlos y asegurar el lugar. Si logran entrar somos hombres muertos, ¿entiendes?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Joder, la verdad es que no, pero si algo no me apetece es reunirme con Dios, aun tengo cuentas pendientes aquí –contestó con sorna‑, tú dirás qué hacemos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Es fácil. Tú abre la puerta, luego entramos y nos los cargamos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Pues vaya mierda de plan –contestó Toni riendo estruendosamente fruto de la tensión‑. Vamos –barruntó mientras comprobaba su arma‑, acabemos de una vez.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El plan era sencillo, la tensión hizo el resto. Entraron en tromba. El agente sin mirar a dónde, sólo disparaba una y otra vez, totalmente erguido y con su arma apoyada en la cadera. De manual. Toni, por su parte, estaba acojonado. Entró agachado y con el arma por delante. Sin alardes. Vio a una persona que corría hacia él con una escopeta. ‑¡Joder, es un fusil! –pensó mientras se dejaba caer al suelo y vaciaba su cargador. Tuvo mucha suerte. El sujeto no era ni mucho menos un experto. Olvidó quitar el seguro del arma y por eso no abrió fuego, de lo contrario ahora sería un fiambre. –Mejor tú que yo, tío –dijo con frialdad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Introdujo el otro cargador en su arma y se incorporó lentamente, buscando alguna amenaza. No había. Buscó al guardia y lo encontró detrás de un mostrador, presionándose lo que parecía una herida en un costado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑La puerta –gruñó señalando la de la entrada‑. Asegúrala y apaga las luces.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni no discutió. Hizo lo que le ordenó y se aproximó a él con cara de preocupación. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Estás herido?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sí, me han dado en un costado. Creo que mi riñón se ha ido al carajo. No creo que me quede mucho tiempo –declaró sonriente‑. Por cierto, me llamo Andrés –anunció alargando su mano‑.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Toni –contestó mientras le estrechaba la mano‑. Bueno, tranquilo, seguro que no es tan grave. Pediremos ayuda. ¿Dónde estamos?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑En el cuartel de la guardia civil de Arteixo. Por cierto, ¿qué coño hiciste para estar aquí?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Me cogieron fuera con el toque de queda e intenté escapar. ¿Y tus compañeros? –preguntó intrigado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No lo sé. No han vuelto ni contestan a la radio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Vale, ¿qué ha pasado, porqué te atacaron?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Estaba haciendo papeleo cuando entraron tres tíos. Uno me encañonó y me exigió las llaves de la armería. Logré despacharlo fácilmente, pero los otros dos se escabulleron… el resto ya lo sabes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cuántos hay fuera?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Ni puta idea –masculló dolorido‑, pero tienen armas. Han efectuado varios disparos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Y crees que sólo quieren las armas? ¿No están enfermos? ¿Y tú? –inquirió atropelladamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Yo por lo menos no, aunque no creo que importe ya –manifestó señalándose la herida‑. Supongo que alguno de ellos no lo estará, no lo sé. En cuanto a las armas, no quieren las de aquí. En la parte de atrás, en lo que parece un garaje, tenemos un armero con fusiles y material antidisturbios. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Y por qué no van sin más allí y nos dejan en paz?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑La puerta es blindada y, a menos que sepan emplear bien un soplete y acetileno, necesitarán la llave.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Se puede llegar desde aquí? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No, un fallo de diseño, ya sabes… ‑se excusó algo avergonzado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Mierda. Por cierto, qué raro que no estéis enfermos –comentó pasmado Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pues tú tampoco lo pareces, tío. Supongo que no nos habremos contagiado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Dime una cosa, ¿dónde guardáis las pertenencias de los detenidos?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez que encontró su radioteléfono llamó a sus amigos. Por fortuna pudo comunicarse con ellos. Les contó lo sucedido y quedaron en que Carlos y Jorge vendrían en su ayuda, mientras que María y Jaime se quedarían en la casa por precaución. La verdad es que era la única forma de que María se quedase.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Bueno tío, viene la caballería a echarnos una mano –le informó risueño‑, ahora vamos a ver esa herida y qué se puede hacer con ella. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Encontró unas vendas en el botiquín. La vendó lo más fuerte que pudo y le dio un poco de agua con un par de analgésicos. Aunque sino recibía asistencia médica inmediata, de poco iba a servir.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, creo que vamos a necesitar el contenido de esa armería –dijo mirándolo y encogiéndose de hombros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑En esta armería ya no queda nada, sólo había escopetas y la última es ésta –dijo señalando la suya.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni registró los cuerpos y logró hacerse con el fusil, un HK G36E del ejército.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tío estamos un poco mal. Quedan tres cartuchos para tu escopeta, un cargador entero para la pistola… ¡joder, aún quedan estas reliquias! –exclamó asombrado cuando se dio cuenta que era una Star‑, y otro para el fusil, si no me equivoco veinte balas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, es lo que hay, esperemos que la ayuda llegue pronto. Mientras tanto te voy a contar algo que te dejará de piedra –le informó Toni, mientras pensaba en relatarle todo lo que sabía sobre la epidemia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-3544578743158791719?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/3544578743158791719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=3544578743158791719' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3544578743158791719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3544578743158791719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/07/captulo-27.html' title='Capítulo 27'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-8506457436281159446</id><published>2008-07-03T10:27:00.005+02:00</published><updated>2008-07-03T10:44:53.082+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 26</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 26&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lunes, 31 de marzo de 2008&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;La oscuridad se cernía sobre él. Una mano pálida, alargada y huesuda pugnaba por agarrarlo por el cuello, no alcanzaba a ver nada más. Apenas podía moverse, estaba tumbado, iba a morir, no había escape…&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se incorporó de golpe, asustado, con el corazón galopando en un vano intento de salir de su pecho. Estaba sudado. No, no era sudor, era agua. Había soñado. Se dio cuenta de que estaba en la bañera, entre los restos de las bolsas de hielo. Sintió frío y recordó vagamente como había llegado allí. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se duchó rápidamente, dejando que el agua helada bajara por su cuerpo espabilándolo, luego se secó con presteza, enrolló una toalla en su cintura y fue hacia la habitación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El hedor era insoportable, Hagen estaba tumbado en la cama con los ojos abiertos, muerto. Un enorme charco rojo intenso en el suelo presidía la dantesca escena. De los orificios de su rostro salía un rastro inconfundible de sangre, ya seca. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Joder, había fallecido desangrado ‑pensó. Se acerco a cerrar sus ojos y apreció que sin embargo no existía rigidez en el cuerpo, le pareció raro, pero supuso que serían los efectos del virus. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miró la hora. Las ocho de la mañana del lunes. Parece ser que había superado la infección, ¿suerte, destino?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No valía de nada darle vueltas, estaba vivo y punto, más adelante pensaría en ello. Tras cavilar unos minutos, decidió vestirse, hacer su equipaje y seguir su camino, nada podía hacer por su ayudante ya excepto rezar una oración.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Colocó su arma en la funda y la acopló junto con los dos cargadores de reserva en el cinturón. Se acordó de la de Hagen y se la guardó en el bolsillo interior de su cazadora, junto con los peines extras.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un alarido lo sobresaltó mientras hacía la maleta. Se le heló la sangre y se puso en tensión. ‑¿Qué coño ha sido eso?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El sonido de unas uñas arañando la puerta de la habitación le hizo sacar su arma en un acto reflejo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Quién es, qué quiere? –preguntó por pura rutina.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como contestación empezaron a aporrear la puerta con furor, a la vez que se oían unos gruñidos. No sabía qué hacer, por primera vez en su vida estaba paralizado, sobrepasado por los acontecimientos. Decidió echar una ojeada por la ventana. Nada, sólo vehículos estacionados. Ni rastro de gente. Abrió la ventana intentando oír algo. Silencio. Un terrible silencio, irreal, que helaba la sangre. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se serenó y esperó a que bajaran sus pulsaciones. Sea lo que sea, se dijo, tendré que averiguarlo, no voy a quedarme aquí para siempre. Quitó el seguro de su pistola, la montó y empuñándola en su mano derecha se acercó a la puerta. Soltó el cierre de seguridad y aferró la manilla de la puerta con la mano izquierda, tiró apenas unos milímetros y se echó hacia atrás de un salto a la vez que se ponía en posición de tiro con las dos manos juntas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue inminente. Un hombre irrumpió en la habitación con los brazos adelantados y las manos agarrotadas formando unas garras. Tenía los ojos inyectados en sangre y de su boca abierta salía una espuma blanca. Intentó alcanzarle y soltó un terrible chillido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No dudó y mientras retrocedía disparó alcanzándole en el centro de pecho, sin embargo eso no lo detuvo, abrió fuego otras dos veces. Seguía hacia él. Apuntó hacia abajo y le voló una rodilla. Ahora sí cayó al suelo, pero intentaba alcanzarlo arrastrándose. Impresionado, en el momento que se irguió y tuvo su pecho a tiro, disparó dos veces, alcanzándolo en el corazón. Se desplomó sin vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pasó por encima de él y cerró la puerta. Se acercó y lo puso boca arriba. Lo examinó, apestaba. ¿Qué le habría pasado a esta persona, acaso había más variantes a la infección que vivir o morir? ¿Podría producir esta especie de locura o rabia? –pensó al recordar como de su boca salía espuma durante el ataque‑. Por lo demás no vio nada anormal en el cadáver, claro que no era médico.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Tres balas en el pecho y una en la rodilla y no lo detuve –dijo en voz alta‑, sólo hasta que lo alcancé en el corazón pude pararlo. Un mal presagio cruzó por su mente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Oyó más pasos y alaridos procedentes del interior del hotel, por lo que desechó la idea de bajar a recepción. No le apetecían más encuentros como ese. Se acercó a la ventana y observó que podría bajar con facilidad por una tubería situada a la izquierda. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Abrió las puertas del coche con el mando a distancia, tiró su bolsa de deporte y empezó a descolgarse por la tubería. Al llegar al suelo se arrodilló, desenfundó su arma y giró sobre sí mismo, asegurándose que no había amenazas cercanas. Asió su equipaje y corrió hacia el BMW. Una vez dentro puso el seguro, arrancó y con manos expertas, hizo un trompo cambiando el sentido de la marcha y aceleró, saliendo del pueblo a toda velocidad.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-8506457436281159446?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/8506457436281159446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=8506457436281159446' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8506457436281159446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8506457436281159446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/07/captulo-26-lunes-31-de-marzo-de-2008-la.html' title='Capítulo 26'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-142053983659985262</id><published>2008-06-30T23:09:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:45:13.249+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 25</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 25&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lograron llegar a la casa sin ningún contratiempo. Aparcó el coche directamente en el garaje y accedieron desde el mismo a la vivienda. Por supuesto no había ni rastro de Toni.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Joder dónde estará –preguntó con verdadera preocupación Jorge.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No lo sé, a lo mejor se ha topado con algún control y ha tenido problemas con ellos –indicó Jaime.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Hoy ya no se puede hacer nada. Mañana, si no aparece, iremos a los cuarteles a ver si lo localizamos –aseveró Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Voy a preparar algo de cena, ¿qué os parece algo de pasta? –preguntó retóricamente Jaime‑, para no liarme mucho.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo asintió, así que desapareció en la cocina mientras los demás se acomodaban en el salón y encendían el televisor, ávidos en busca de noticias.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nada. Sólo películas y reposiciones de series. Ninguna noticia, ningún programa en directo. Sólo contenido vacío. Carlos fue a por su portátil y lo conectó al televisor para que todos pudiesen leer lo mismo que él.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos las diarios online y páginas de noticias españolas permanecían sin actualizar desde el sábado. Ninguna novedad, parecía increíble con lo que estaba pasando.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pasó a las páginas norteamericanas y allí sí había novedades. La epidemia estaba avanzando sin control. En Estados Unidos los saqueos eran ya una constante. Los hipermercados estaban vacíos y ya era prácticamente imposible conseguir alimentos. La guardia nacional se veía impotente para controlar los disturbios, en parte porque en sus propias filas la enfermedad hacía estragos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las capitales europeas y sudamericanas tampoco salían bien paradas. En ellas la situación era la misma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ningún gobierno más había dado la cara desde sus últimos comunicados del sábado. Seguramente por no saber qué más decir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Dios mío, esto va a ser el final –dijo una desesperada María‑, no podremos superarlo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Tranquila María –contestó Carlos seguro de sí mismo a la vez que apagaba su ordenador‑, saldremos de ésta, te lo garantizo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Has hablado con Sonia? No creo que lo esté pasando bien –precisó ella.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑La llamé antes de ir a tu casa, pero tienes razón, intentaré contactar con ella después de cenar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La cena fue sencilla, unos espagueti carbonara y una ensalada de lechuga. Ni siquiera descorcharon una botella de vino, no había ánimos. Prácticamente no hablaron, todos estaban ensimismados, repasando mentalmente los acontecimientos del día.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carlos preparó café y mientras estaban tomándolo decidió hablar con Sonia de nuevo. Tras estar intentándolo durante diez minutos, finalmente tuvo respuesta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Hola –susurró una voz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cómo estáis por ahí, alguna novedad? –preguntó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑La verdad es que sí. Hemos tenido unos cuantos casos de rabia entre los pocos supervivientes. Bueno creemos que es rabia, pero no lo sabemos a ciencia cierta. Por lo demás esto empieza a parecer un enorme tanatorio. Está cayendo cada vez más personal sanitario y pronto estaremos de más aquí –finalizó exhausta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Quieres que vaya a buscarte?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No, aún quiero seguir aquí, no quiero abandonar a toda esta gente sin más. Te llamaré si quiero irme, ¿vale? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No discutiré, pero deberías salir de ahí ya.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No quiso comentarle nada de lo sucedido hoy, para qué preocuparla más, bastante agobiada estaría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Venga, mañana por la mañana te llamo, te lo prometo –y cortó la comunicación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;María se acercó a darle un beso a Carlos, ‑nos vamos a dormir, estamos cansados –informó‑, no te preocupes por ella, parecía algo agotada pero aguantará, ya la conoces.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Jorge y Carlos se quedaron un par de horas más en la cocina charlando de trivialidades, hasta que finalmente se fueron también a descansar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las operaciones de descarga en la base de Eielson habían finalizado. Después de efectuar las oportunas revisiones a los B-52, éstos comenzaron a ser cargados de nuevo con las bombas B53.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;A las 5:00 de la madrugada hora española, recibieron el plan de ataque. A las 7:00 la orden de iniciarlo, a la vez que todas las bases y unidades navales desplegadas recibían la histórica orden de pasar a DEFCON 1.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A las 7:10, los primeros B-52 armados con su carga mortal se elevaban en los cielos de Alaska, rumbo a Corea del Norte.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;No lo sabían y no podrían haberlo sabido, pero acababan de abrir las puertas del infierno.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-142053983659985262?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/142053983659985262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=142053983659985262' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/142053983659985262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/142053983659985262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/06/captulo-25-lograron-llegar-la-casa-sin.html' title='Capítulo 25'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-7282424682743974122</id><published>2008-06-25T17:10:00.005+02:00</published><updated>2008-07-03T10:45:40.651+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 24</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 24&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tuvo que llegar de nuevo al alto de la Zapateira para poder tener una cobertura sólida. Sacó su radioteléfono y pulsó el botón de comunicación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Sí? –sonó la voz temblorosa de Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tras ponerlo al corriente de los acontecimientos, no fue necesario ni pedirle que se reuniera con ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Salgo ahora mismo, no te preocupes –anunció impaciente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No uses la carretera nacional, hay controles, yo he venido por la Zapateira, por si te sirve de ayuda y otra cosa… ‑dudó‑ tráete la artillería, puede hacer falta esta vez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tío, eso no hace falta que lo sugieras, por supuesto que llevaré las armas, en casa son inútiles –agregó con un tono de triunfo en su voz‑, y me parece buena idea lo de la Zapateira, intentaré ir por carreteras secundarias. Nos vemos en casa de María entonces –concluyó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Ten mucho cuidado, puede ser más difícil el itinerario en tu coche. Te esperamos allí, corto –finalizó la comunicación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos, siempre previsor, llenó una de las mochilas con ropa y algunos útiles de acampada y otra con su escopeta, la S&amp;amp;W y toda la munición restante. Guardó la beretta en la funda de cinturón, se vistió con ropa cómoda de abrigo, bajó las persianas metálicas de seguridad de toda la casa, salió y cerró con llave. Se montó en su coche y emprendió el camino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toni apenas había cortado la comunicación y guardado la radio cuando un coche de la guardia civil apareció a toda velocidad. No lo pensó, encendió la moto y aceleró para alejarse. Se estaba distanciando con facilidad. En el camino de tierra ese coche no era rival para su Yamaha. Si hubiera pensado con claridad, en vez de dejarse llevar por la adrenalina producida por la persecución, habría caído en la cuenta de que podrían estar usando la radio para pedir ayuda, como así era. Al pasar el siguiente cambio de rasante se topó de frente con un todoterreno de la guardia civil estacionado en medio de la pista forestal. La frenada le hizo derrapar. Perdió el control de su moto y se fue al suelo, deslizándose a toda velocidad hacia el automóvil. Tuvo suerte de detenerse apenas a unos metros de distancia. Intentó levantarse pero una bota en su pecho se lo impedía a la vez que una voz gruesa, saliendo de una boca coronada por un bigote –que recordaba a tiempos pasados‑, le comunicaba que estaba detenido y le ordenaba que se pusiera boca abajo. Intentó levantarse y correr a través del monte, pero sus piernas, debilitadas por el golpe, flaquearon y obtuvo como obsequio un fuerte culatazo que le hizo sumirse en la oscuridad de un plácido sueño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaba a oscurecer y Carlos, favorecido por esa circunstancia, ni siquiera pensó en encender las luces de su vehículo. Ya había llegado al alto de la Zapateira, apenas diez minutos después del percance de Toni. No podía saber que de no haber sido por eso, probablemente hubiera sido él quien se encontrara con la autoridad. Siguió conduciendo y llegó quince minutos más tarde, sin novedad, a la casa de los padres de María.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jaime, al oír el ruido de un coche salió a ver de quién se trataba, al ver que era su amigo, corrió a abrirle el portal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cómo estás? –preguntó Carlos mientras se estrechaban la mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, he estado mejor –contestó mientras se dirigían a la parte de arriba de la casa‑, por cierto, ¿dónde has dejado a Toni?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cómo que dónde lo he dejado? Si no lo he visto, cuando hablé con él estaba por la Zapateira, ¿no ha llegado? –preguntó mientras un sudor frío corría por su espalda.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jaime negó con la cabeza. Al cruzar el umbral, María se abalanzó sobre Carlos, incapaz ya de derramar más lágrimas. ‑¡Menos mal que estás bien! –exclamó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Venga, tranquila, no creerías que te ibas a librar de mi tan pronto –observó risueño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No sabemos nada de Toni, ‑dejó caer sin más Jaime.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Joder, sabía que no era buena idea que fuera sólo –manifestó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, mantengamos la calma. Me he olvidado las bolsas. María, ¿serías tan amable…? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Claro, así respiro un poco de aire fresco un rato –anunció.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aprovechando que María no estaba se pusieron al corriente de todo, sin ahorrar detalles. Carlos les describió también el vídeo que había visto, ahora creía que podía ser verídico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Qué coño hacemos con los de abajo? –inquirió Jorge, intuyendo lo que pasaría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Si fueran mis padres sé lo que haría yo –reconoció mirando a Jaime.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Éste como respuesta bajó la vista asintiendo. –Yo no puedo hacerlo –reconoció.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Lo haremos Jorge y yo y luego nos vamos a mi casa todos, seguramente Toni se encontró algún control y no pudo venir. Estará allá esperándonos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todos asintieron.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;María llegó con las dos mochilas y las depositó en el suelo. Carlos le dio a Jaime la que contenía ropa y las llaves del coche y le explicó a María lo que iban a hacer. Contra todo pronóstico ella no se negó, ni siquiera protestó. Se limitó a coger las llaves del coche y salir de la casa con un sorprendido Jaime detrás de ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno tío, espero que te acuerdes de tus tiempos en los paracaidistas –declaró Carlos muy serio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Eso no se olvida, hombre, a ver cómo te portas tú. De todos modos dame la escopeta, hace tiempo que no disparo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos sujetó bien la mochila a su espalda, empuñó la Beretta y le quitó el seguro. Abrieron la puerta de la planta baja y entraron. Los arañazos en la puerta comenzaron a acentuarse y empezaron a oír unos extraños gruñidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vamos, yo abro la puerta y tú entras con la escopeta –ordenó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jorge asintió con la cabeza y montó el arma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al abrir la puerta, Mónica, una rubia de una belleza impresionante, se abalanzó sobre Carlos, casi sin darle tiempo a separarse. Jorge, muy atento, borró todo rastro de hermosura con un certero disparo que le arrancó media cabeza de cuajo, a la vez que dejaba medio sordo de un oído a su amigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¡Joder! –chilló de dolor‑ cuidado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jorge sonrió con malicia, fríamente. Dominaba la situación, actuaba como un autómata. Entró en la habitación y sin pestañear volvió a montar la escopeta y atravesó el corazón del padre de María con absoluta precisión. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A la vez que Carlos entraba, medio sordo y dolorido, en la habitación, la madre de su amiga saltaba sobre la espalda de Jorge. Éste, ni se inmutó, soltó el arma, se inclinó un poco y con su propio impulso y agarrándola por la cabeza la arrojó sobre la cama. Ésta se levantó de la misma y se dirigió hacia él de un salto, con una agilidad impropia para alguien de su edad, con la boca abierta y espumeante y los ojos a punto de salirse de sus cuencas. Esta vez Jorge si se quedó paralizado ante la escena. Carlos no dudó y desde apenas dos metros de distancia disparó cuatro veces contra ella, acertando en su torso y derribándola sin vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salieron de la habitación. No se miraron. No se dijeron nada. Jorge guardó la escopeta en la mochila y fueron caminando lentamente hacia el coche, cada uno ensimismado en sus pensamientos. Se pusieron en marcha y ninguno abrió la boca en todo el trayecto.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-7282424682743974122?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/7282424682743974122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=7282424682743974122' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7282424682743974122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7282424682743974122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/06/captulo-24-tuvo-que-llegar-de-nuevo-al.html' title='Capítulo 24'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-6267190651287490034</id><published>2008-06-20T20:51:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:46:06.602+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 23</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 23&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos, tal y como le había dicho a Toni, llamó a Sonia. Se quedó un poco más tranquilo cuando ella le describió la situación, más o menos controlada dentro de la extrema gravedad, en que se encontraba el centro de salud.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Joder vaya panorama –pensó‑, si sigue así me da igual lo que me diga, iré a buscarla y punto, poco puede hacer ya por esa pobre gente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como en la televisión se limitaban a reponer series y películas, decidió conectarse a internet y ver cómo evolucionaba todo. Debido a la mala situación geográfica de su casa, se vio obligado a instalar internet vía satélite, lo que le salía por un ojo de la cara al mes. Eso sí, a cambio obtenía velocidades de descarga vertiginosas y sin cortes. Incluso la situación actual de colapso a él no le afectaba en absoluto. ‑Algo bueno tenía que tener –sonrió para sí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las noticias eran bastante descorazonadoras. Se enteró de la alerta en E.E.U.U. y de la cantidad de muertes que comenzaba a haber ya en Australia. Estaba claro que el ataque había sido totalmente coordinado a la perfección.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se filtraron las primeras fotografías de algún estadio australiano. Un gigantesco cementerio. Miles de muertos cubiertos de sábanas blancas se amontonaban en el césped. Era escalofriante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Logró ver un vídeo mexicano filmado en un hospital, donde un grupo de supuestos supervivientes a la infección, con síntomas parecidos a la rabia, atacaban al personal sanitario. No le dio credibilidad por ser el único en toda la red que encontró. Parecía una escena macabra salida de una película. Una broma de mal gusto, a lo sumo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Intentó contactar con Toni pero tan sólo recibió el crepitar de la estática como respuesta. –Mierda ‑se dijo‑, espero que estén bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No es que estuvieran muy mal, pero sí bastante nerviosos. Aunque como para no estarlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Verás, tío, en la planta de abajo están los padres de María junto su prima Mónica y su novio –explicó Jaime.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno y, ¿cuál es el problema? –preguntó inquieto Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;María estaba sentada hecha un ovillo, sollozando. –El problema es que les pasa algo raro –dijo sin saber cómo explicarlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No nos estamos enterando, explícate de una vez, coño –se enfadó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Inspiró profundamente, sin atreverse siquiera a mirar a su esposa y comenzó a contarles:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Estábamos todos abajo. Como los otros cuatro estaban enfermos decidimos que era mejor que se quedaran todos juntos en el dormitorio de invitados, que es el más grande. Al principio nos limitamos a llevarles agua y hielo, no eran capaces de ingerir nada sólido. Su estado era idéntico, empeoraban a la vez y con los mismos síntomas. Más tarde ya no bebían ni agua, así que les llevaba hielo de vez en cuando para intentar bajarles la fiebre –hizo una pausa para beber un trago de agua‑. Nosotros decidimos pasar la noche en el salón, intentando en vano distraernos algo con la tele. Apenas hace un par de horas, mientras María estaba en el baño, su primo irrumpió en el salón. Sus ojos estaban totalmente enrojecidos, estaba fuera de sí. Por la comisura de sus labios se deslizaba una especie espuma, como si estuviera rabioso o algo así. En ningún momento dio muestras de reconocerme. Sin mediar palabra se arrojó sobre mi e intentó arañarme y morderme, joder era increíble la fuerza que tenía. Casi no podía sujetarlo y si no llega a ser por María, que oportunamente volvió del baño y le clavó el palo de la fregona en la espalda, en vez producirme unos rasguños y arañazos, quizás me hubiese herido de gravedad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Coño, no sé qué decir… ‑tartamudeó Jorge con una expresión de incredulidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Espera –pidió Jaime‑, que aún hay más. Con el puto palo clavado en la espalda, un palmo diría yo, el tío va, se levanta y se dirige a por ella. Desesperado, busqué algo con qué defendernos y al final, sin miramientos, le clavé el atizador en la nuca.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Luego papá y mamá… ‑balbuceó llorando María.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tranquila cielo, ya se lo digo yo –intentó calmarla‑. Estábamos totalmente acojonados, reponiéndonos de la impresión, cuando empezamos a oír arañazos provenientes de dónde estaban los otros tres. No nos paramos a ver qué coño pasaba, cogí el radioteléfono y salimos pitando cerrando la puerta con llave. Luego decidimos llamaros –concluyó sudoroso mirando a Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No tengo la más remota idea de qué hacer –manifestó encogiéndose de hombros‑. Yo desde luego no pienso entrar ahí, y menos con una pistola sólo. Voto por avisar a Carlos, a lo mejor ha averiguado algo que ignoramos o ha hablado con Sonia y hay nuevos datos… Propongo llamarlo, que venga y decidimos todos juntos, ¿alguna idea mejor?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Obtuvo cruces de miradas y silencio absoluto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bien, me acercaré con la moto a dónde haya cobertura y lo llamaré por radio. Os dejo el arma –continuó Toni entregándosela a Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;María se levantó, le dio un beso y volvió a su sitio llorando otra vez. Los demás no dijeron nada, era innecesario. Se despidieron mirándose a los ojos, sin decir palabra.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-6267190651287490034?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/6267190651287490034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=6267190651287490034' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6267190651287490034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6267190651287490034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/06/captulo-23-carlos-tal-y-como-le-haba.html' title='Capítulo 23'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-8964736493866489219</id><published>2008-06-17T09:00:00.004+02:00</published><updated>2008-07-03T10:46:27.003+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 22</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 22&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Priest estaba alojado en un céntrico hotel de Vigo, situado en la avenida García Barbón. El día que llegó había tomado un taxi y le había ordenado que lo trajese aquí. Esta vez había abonado la carrera. El taxista nunca supo lo cerca que le había rondado la muerte, aunque apenas había ganado un par de días extra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se había registrado usando uno de sus pasaportes falsos. Esta vez era un escocés retirado que viajaba por placer, en busca de nuevos campos de golf.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Había dado instrucciones precisas para que no lo molestasen bajo ningún concepto, ni siquiera para que arreglasen su habitación. Decidió esperar al ocaso para emprender viaje en dirección norte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se sentía profundamente atraído hacia Duncan, notaba su presencia. Sabía que él vendría a su encuentro, pero prefería tomarlo por sorpresa, sin que lo esperase. Tenían una especie de conexión mental inexplicable. Este sexto sentido apenas estaba desarrollado en Charles, únicamente notaba su presencia a unas decenas de metros. Al contrario que él. Podía sentirlo, incluso visualizar dónde se encontraba a cientos de kilómetros de distancia. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente él representaba la evolución. Era un ser a todas luces superior, mejorado en casi todos los aspectos, y ahora, gracias a la estupidez humana, había llegado su hora. Su momento. Su reinado. El mundo en sus manos. El mero hecho de fantasear con su futuro le abrió el apetito y le produjo una gran excitación sexual. No se había alimentado desde que salió de Londres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Abrió la puerta de su habitación y se dirigió a la de al lado. Llamó suavemente a la puerta. Un adolescente abrió la puerta con cara de pocos amigos. –Pobre –pensó‑, seguramente acababa de interrumpir a una pareja en su ritual de apareamiento. Excelente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Buenas tardes, me llamo Priest –la voz sonaba sensual, cálida, atrayente, arrebatadora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La expresión del adolescente mutó del odio a la más absoluta candidez. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Me permites pasar? –susurró mientras el chico le franqueaba la entrada con absoluta fascinación. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Fácil, muy fácil –pensó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir en dirección a Arteixo, informaron a Carlos de la situación. Llegaron a la conclusión de que era mejor que fueran ellos dos solos, ya que, con los controles podría complicarse todo aún más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni le puso al corriente de todo y después de desearles suerte y cortar la comunicación, se derrumbó en su sofá, destrozado, incapaz siquiera de soltar una lágrima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomaron la carretera antigua, con la esperanza de que los controles estuvieran sólo en la autovía. Se equivocaron. Lo vieron de lejos y decidieron dar la vuelta y buscar otra opción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Crees que podríamos llegar al alto de la Zapateira? –preguntó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Podríamos intentarlo campo a través, porque por la avenida tenemos un control de salida. ¿Conoces otro camino?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sí, si logramos llegar allí, podríamos ir por una carretera secundaria e incluso por una pista forestal que conozco. No creo que la tengan controlada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pues no hay más que hablar, allá vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lograron llegar al alto sin problemas, aunque bastante doloridos. De allí a la casa de los padres de María fue más sencillo. Tal y como predijo Jorge, los militares no conocían la zona y la carretera no estaba cortada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La casa era sencilla, antigua. Constaba de dos plantas, el acceso a la superior era por una escalera exterior. El cierre de la finca era común, hecho con bloque, apenas llegaba a los dos metros de altura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El portal de entrada estaba abierto. Pasaron y lo cerraron. Dejaron la moto frente a la entrada de la casa y llamaron al timbre. Nada. Sin respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;De repente oyeron unos golpes en una puerta interior y una especie de jadeos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Pero qué cojones ha sido eso y dónde están estos tíos? –se alarmó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¡Aquí! –se oyó la voz de Jaime proveniente de la segunda planta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Subieron las escaleras y se encontraron con sus amigos, se abrazaron efusivamente, como si hiciera meses que no se veían. María tenía los ojos llorosos y temblaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pasad ya –ordenó Jaime nervioso mientras cerraba la puerta y ponía el seguro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Dónde está Esther? –inquirió María temiéndose lo peor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni negó con la cabeza. María corrió a abrazarse a Jorge, bañada en lágrimas mientras Jaime preguntaba a Toni con la mirada. Como toda respuesta, bajó los ojos, avergonzado. Comenzó a narrar lo sucedido, totalmente avergonzado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Cómo has podido hacer semejante locura –le reprochó María furiosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Cállate María, lo hubiese hecho yo, pero me lo impidió –zanjó la conversación Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pues aquí estamos más jodidos –declaró Jaime.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿A qué te refieres? –preguntó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-8964736493866489219?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/8964736493866489219/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=8964736493866489219' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8964736493866489219'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8964736493866489219'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/06/captulo-22-priest-estaba-alojado-en-un.html' title='Capítulo 22'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-3332669645571614594</id><published>2008-06-10T13:11:00.004+02:00</published><updated>2008-07-03T10:47:04.873+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 21</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 21&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al contrario que el pasado día, el tráfico era prácticamente inexistente. Cuando llegó a la entrada de la ciudad, a la altura del centro comercial donde habían hecho la compra el sábado, se encontró un control militar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Apenas había un par de vehículos parados delante de él. Cuando le tocó su turno le pidieron la documentación, le preguntaron de dónde venía, cuál era el motivo de su viaje, etc. Las típicas preguntas esperadas. Después de contar que regresaba a su domicilio, ya que ayer estaba en su casa del pueblo y no le había dado tiempo a volver debido al toque de queda, le dejaron pasar, no sin antes advertirle que no podría salir de la ciudad en unos días.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Siguió su camino, maldiciéndose por no haber pensado que podría entrar, justificando que vivía en la ciudad, pero que no sería tan fácil salir. –Bueno –pensó‑ veremos si puedo salir o no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se concentró en la conducción y en diez minutos llegó a casa de sus amigos. Vivían en el barrio del Agra del Orzán, donde ambos habían nacido, aunque en un bonito piso que habían comprado este mismo año.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Puso el candado en su moto y llamó al timbre. Pese al inicial rechazo por parte de Jorge a que subiera, al final accedió, no sin antes dedicarle unos improperios a los que Toni no dio la más mínima importancia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó se encontró a su amigo. Al menos lo parecía. Estaba totalmente demacrado, con unas profundas ojeras, desaliñado. Incluso se podría decir que había adelgazado visiblemente en un par de días. Se dieron un abrazo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tío estás hecho un verdadero asco –bromeó intentando levantarle el ánimo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Cómo coño quieres que esté –respondió huraño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pasaron al dormitorio principal y la escena que vio hizo que se le erizara todo el vello del cuerpo. Los padres de Esther estaban en ropa interior acostados encima de la cama, sudando copiosamente. Sus rostros, en una mueca constante de dolor, estaban lívidos, cuando debían estar enrojecidos debido al calor. Sus pechos apenas se elevaban trabajosamente con cada respiración. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jorge se acercó a ellos e inútilmente intentó que ingirieran un poco de agua. Les secó el sudor y salieron de la habitación cerrando la puerta detrás de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Por qué no les pones un poco de hielo, a ver si les baja la fiebre? –preguntó con lógica Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Casi no me queda para Esther –sollozó‑, y ella va primero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta vez no hizo ningún comentario, su amigo estaba pasando por un puto infierno. Sólo se le ocurrió apretarle cariñosamente un hombro y seguirlo al otro dormitorio. Sobraban las palabras.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni inspiró profundamente antes de entrar en el otro cuarto y se juró no mostrar ninguna emoción. Estaba allí para dar ánimos, no para desanimar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Abrieron la puerta y entraron. Jorge portaba dos pequeñas bolsas con hielo. Se acercó a Esther, la besó con cariño y le susurró unas palabras que Toni no llegó a oír.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estaba prácticamente como sus padres, en estado comatoso, sudando a mares. Colocó las bolsas bajo sus axilas, sin poder aguantar el llanto y le secó el sudor. Toni se acerco y le dio un beso. Las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas. Lo intentó con todas sus fuerzas pero no pudo evitarlo. Salió de la habitación y los dejó a solas, no podía seguir allí viendo como su amiga se consumía sin remedio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jorge salió a los cinco minutos, totalmente decaído. Se fueron al salón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tío te he preparado una ensalada, tienes que comer algo –le dijo Toni ofreciéndole una cerveza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No tengo ganas, gracias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Me da igual, tienes que comer –ordenó Toni enfadado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Era raro verlo enfadado, así que consiguió que Jorge comenzara a comer algo. Finalmente dio buena cuenta de un par de cervezas y de toda la ensalada. A saber lo que llevaba sin comer, pensó Toni. Se quedaron los dos dormidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Unos ruidos provenientes de la habitación de los padres de Esther despertaron a Toni media hora después.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Decidió ir a echar un vistazo y dejar dormir a su amigo. El padre estaba convulsionando. Gemía de dolor. Se acercó a él y apreció que le salía sangre por la boca y nariz, se estaba ahogando con su propia sangre. Lo puso de lado, intentando en vano salvar su vida. Era tarde. En un estertor final, tensó todo su cuerpo sentándose en la cama, abrió los ojos como intuyendo su final y se desplomó sin vida, librándose de una agonía infernal. Se fijó en que su esposa ya no respiraba. Los dos habían fallecido y parece ser que entre tremendos dolores. La cama estaba totalmente empapada de sangre, que ya llegaba al suelo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se giró para salir de ese cuarto lleno de muerte y vio a Jorge apoyado en el marco de la puerta. Su expresión era el vivo reflejo de la desesperación. Cruzaron sus miradas, comprendiendo el terrible destino que le esperaba a Esther. Salieron para siempre de esa habitación y se dirigieron a la otra.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Su estado no había cambiado, apenas realizaba dos o tres respiraciones por minuto. Jorge, bañado en lágrimas se acercó a ella y la abrazó. Finalmente le dio un prolongado beso y se levantó dirigiéndose hacia Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Déjame tu arma –rogó desesperado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Pero qué cojones dices? –preguntó totalmente asombrado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No pienso dejarla morir así, tienes que entenderlo –imploraba llorando como un niño‑. Por favor amigo, dame tu arma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A Toni se le hizo un nudo en la garganta. Se le estaba cayendo el mundo encima. Maldita sea no podía permitirle hacer eso. No, su amigo no.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Yo lo haré –contestó él mismo sorprendido por su repentina decisión‑, no puedo dejarte que te despidas de ella de esta manera, no te lo perdonarías en toda tu vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lo sujetó por el antebrazo, interrumpiéndolo. –Tú harías lo mismo. Sal de la habitación. Ahora –ordenó impasible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Jorge salió dócilmente y se dirigió a la cocina tapándose los oídos, totalmente desconsolado. Toni cerró la puerta y llorando como nunca lo había hecho en su vida se acercó a su amiga. –Te quiero Esther, nunca te olvidaremos. Le dio un beso, sacó su arma e hizo lo que tenía que hacer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El estampido sonó como un trueno cercano. Jorge gritó desesperado y corrió hacia la habitación; se encontró con Toni, ya cerrando la puerta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No puedes entrar. Ya no está con nosotros –balbuceó mientras se abrazaban.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vámonos de aquí, no puedo quedarme un segundo más en esta casa –rogó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑De acuerdo, coge una cazadora, he traído la moto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaban bajando las escaleras la radio crepitó: ‑Chicos, ¿podéis oírme? –la voz de Jaime sonó muy débil, apenas audible.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Dime, soy Toni, estoy en casa de Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tenemos… proble… ayud…podéis… ‑la transmisión sonaba entrecortada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Qué pasa, casi no te entiendo? ¿Estáis bien? –preguntó casi a gritos Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nada. Sólo oyeron más estática.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Me cago en la hostia –maldijo Jorge‑ vamos a su casa, pueden estar en dificultades. ¿Sabes dónde están?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sí, en casa de los padres de María, cerca de Arteixo. Claro, por eso no los habrá oído Carlos, están demasiado lejos. Vamos –asintió Toni, pensando ya el itinerario alternativo en caso de encontrarse controles. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-3332669645571614594?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/3332669645571614594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=3332669645571614594' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3332669645571614594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3332669645571614594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/06/captulo-21-al-contrario-que-el-pasado.html' title='Capítulo 21'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-7122340942978151218</id><published>2008-06-06T14:39:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:47:17.518+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 20</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 20&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Domingo, 30 de marzo de 2008&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Charles abrió los ojos lentamente. La luz del alba se filtraba a través de la delgada cortina blanca, dejando entrever un cielo límpido de un azul intenso. El sudor corría por todo su cuerpo y notaba que la cabeza le iba a estallar, le latían las sienes con fuerza, como un martilleo intenso y constante. Se giró y vomitó sin control, lo que además le produjo unos tremendos calambres en su estómago. El dolor le hizo caer al suelo retorciéndose. Logró incorporarse, ni se acordó de mirar el lecho de al lado, y llegar tambaleándose al cuarto de baño. Vio las bolsas de hielo en la bañera y en un instante de lucidez se introdujo en ella, desmayándose en el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos había pasado casi toda la noche en vela. No dejaba de pensar en Sonia. Se levantó sobre las ocho de la mañana y preparó café; Toni apareció casi de inmediato, con cara de pocos amigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Qué hora es? –preguntó medio dormido.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Las ocho en punto –contestó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No has dormido, verdad –se interesó Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No mucho. He descansado eso sí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cuál es el plan para hoy, qué has pensado?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Esperaremos un par de horas y llamaremos a los demás a ver cómo están, ¿te parece?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Por mí estupendo, tío. Pero antes habrá que desayunar, ¿no? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que se asearon y cargaron de combustible su organismo pasaron al salón para llamar a sus amigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como habían previsto, había un colapso total, al intentar telefonear el mensaje era siempre el mismo: “Nuestras líneas están ocupadas, por favor, inténtelo más tarde”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Imposible con mi móvil –afirmó Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, para eso compramos los radioteléfonos –dijo con una sonrisa de triunfo Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vale, vale, a mi no se me hubiera ocurrido, lo reconozco –confesó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;María y Jaime habían decidido pasar estos días con los padres de ella en su casa, en un pueblo de las afueras y dijeron que llamarían si había novedades. La conversación fue breve, no había ánimo para más.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La situación era bastante peor en otro lugar. Esther estaba enferma. Aunque Jorge le había inyectado la vacuna a la mañana siguiente, parece ser que había llegado tarde y no había hecho efecto. Sus padres estaban, según él, en las últimas, habían acudido a pasar la enfermedad con su hija.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El desenlace en todos los casos parecía que iba a ser fatal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Joder Jorge está a punto de derrumbarse –comentó un también triste Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Qué te parece si me voy a su casa –sugirió Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Magnífica idea, no vaya a ser que Jorge cometa alguna estupidez –le respondió su amigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Vas a ir a ver a Sonia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No, en principio la llamaré. Si no me dice lo contrario, prefiero no ir allí a molestar –contestó dubitativo Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Venga tío, no te vengas abajo. Me llevo la moto, podré moverme mejor por la ciudad, ¿te parece?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sí, perfecto, será lo mejor. Y llévate la pistola y tu radioteléfono, nunca se sabe…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No creo que me haga falta el arma, no seas alarmista –replicó Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¡Coño, qué más te da! No te cuesta nada, en el peor de los casos no la desenfundarás, pero me sentiré más tranquilo si te la llevas –le reprendió Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vale, vale, no discuto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se despidieron con un fuerte abrazo. –Cuídate y vuelve de una pieza, capullo –murmuró Carlos al borde de las lágrimas.Toni, visiblemente emocionado, no respondió. Salió de la casa, montó en su moto y se fue en dirección a La Coruña.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-7122340942978151218?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/7122340942978151218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=7122340942978151218' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7122340942978151218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7122340942978151218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/06/captulo-20-domingo-30-de-marzo-de-2008.html' title='Capítulo 20'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-4071310009181007190</id><published>2008-06-02T13:22:00.002+02:00</published><updated>2008-07-03T10:47:32.690+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 19</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 19&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El resto del día, Toni y Carlos, lo pasaron en casa, informándose a cada rato por la televisión o la radio de cómo transcurrían los acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tal y como había previsto el norteamericano, a las ocho de la tarde anunciaron el estado de excepción en todo el país, con toque de queda desde las diez de la noche hasta las ocho de la mañana. Los militares tomaron el control de todas las ciudades, ayudados, eso sí, por los distintos cuerpos de seguridad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se produjeron múltiples episodios de saqueos y atracos. A causa de los mismos, ya se habían contabilizado más de cien muertos en todo el territorio nacional. A pesar de los innumerables llamamientos a la calma en los diferentes medios de comunicación, por parte de las autoridades, el pánico se había instalado ya en todos los hogares.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los centros sanitarios y los nuevos puntos de atención médica de emergencia creados no daban abasto; todas las farmacias del país se habían quedado sin existencias de analgésicos, antibióticos y calmantes en general. Muchas habían sido saqueadas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos los grandes centros comerciales, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, decidieron cerrar sus puertas, medida que fue imitada por el pequeño comercio. A las cinco de la tarde no había una sola tienda abierta en toda España; poco a poco se fueron uniendo los establecimientos hosteleros. Una hora más tarde en las ciudades sólo se veían vehículos dirigiéndose a sus domicilios o centros médicos. No se observaban apenas personas a pie.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las televisiones prácticamente no informaban de la evolución de la epidemia, por lo que la ciudadanía en su mayoría optó por informarse a través de internet, colapsando la red. Aun así muchos pudieron informarse que en otros países la situación era similar o peor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En E.E.U.U. –país de donde provenían más noticias‑, se habían dado los primeros casos de fallecimiento debidos, previsiblemente, a la epidemia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un George Bush visiblemente demacrado y enfermo, compareció a las cuatro de la madrugada hora española, comentando lo ya conocido en España y añadiendo que sabían quienes eran los responsables y que actuarían en consecuencia, usando, de ser necesario, todo su potencial bélico. Ni una palabra, eso sí, sobre que no se trataba de una simple gripe.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gracias a algunos internautas se supo que los norteamericanos habían entrado, después del discurso, en DEFCON 2&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;, nivel sólo alcanzado anteriormente durante la crisis de los misiles de Cuba, en 1962.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más tarde, cuando España dormía todavía, se filtraron los primeros rumores, extendidos principalmente en Sudamérica, sobre otros efectos de la epidemia; se hablaba de casos de rabia entre los supervivientes, pero en ningún caso había pruebas documentales de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La IV Flota norteamericana abandonaba su destino, Sudamérica, para pasar a patrullar frente a la costa este, como previsión a supuestas agresiones. La Flota del Pacífico se dirigía, a su vez, a la costa este.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras tanto la VI Flota daba por concluidas unas maniobras en el norte de África y navegaba, rauda, a relevar a la V Flota posicionada en el Golfo Pérsico, que a su vez forzaba máquinas para llegar lo antes posible a las cercanías de Japón.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pese a que a la vista de los satélites parecía que los norteamericanos tomaban únicamente posiciones defensivas, no era del todo cierto. Todos los submarinos clase Ohio&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; habían recibido órdenes, veinticuatro horas antes, de posicionarse en diferentes puntos de ataque estratégicos. Habían sido informados por el propio Jefe del Estado del ataque que había sufrido su país, a fin de disipar posibles dudas en la cadena de mando ante la eventual orden de abrir fuego.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con lo que no contaban los gobiernos era con que la epidemia hubiese llegado a las diferentes armadas, que junto con los ejércitos de tierra comenzaban a estar diezmados. Se habían librado, en principio, la mayor parte de los submarinos, por no estar en puerto al comenzar los ataques.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, a la base de Eielson, en Alaska, comenzaron a llegar los primeros bombarderos B-52, cargados con bombas de gravedad B53, de nueve megatones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Estados Unidos preparaba su respuesta y parecía que iba a ser contundente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Acrónimo de DEFense CONdition, condición o estado de defensa, siendo el nº5 el más bajo y el nº1 el más alto.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Clase de submarinos con propulsión nuclear y armados con veinticuatro misiles balísticos Trident II. E.E.U.U. posee catorce de ese tipo y cuatro más con misiles Tomahawk de cabeza convencional.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-4071310009181007190?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/4071310009181007190/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=4071310009181007190' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4071310009181007190'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4071310009181007190'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/06/captulo-19-el-resto-del-da-toni-y.html' title='Capítulo 19'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-1067565181620359730</id><published>2008-05-28T15:59:00.002+02:00</published><updated>2008-07-03T10:47:47.668+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 18</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 18&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Llevaban casi una hora de camino, acababan de entrar en Galicia y a Hagen se le veía cada vez peor. Su respiración era entrecortada, tenía bastante fiebre y deliraba. Él mismo empezaba a notar que estaba cada vez más débil y tenía unas décimas de fiebre. Les quedaban por delante más de dos horas de viaje y sabía que no llegarían, por lo menos en las mejores condiciones. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tantos años persiguiéndolo –pensó‑, tantas veces que logró regatear a la muerte y ahora, gracias a unos auténticos majaderos, probablemente todo se iría al garete. Pero no estaba dispuesto a dejarse vencer tan fácilmente, lucharía contra la enfermedad con todas sus fuerzas y, si finalmente perdía, pues bueno, mala suerte para los supervivientes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sopesó sus opciones y optó por lo más sensato, dirigirse hacia la siguiente población que indicaba su navegador. Burela, podía leerse, un típico pueblo costero de ocho mil habitantes, con el puerto pesquero más importante de todo el mar Cantábrico. Introdujo la búsqueda de un hotel y aceleró la marcha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al entrar en la población, a la derecha, se encontró una gasolinera, le llamó la atención que sus dos empleados llevaban puesta una mascarilla, de las de tipo quirúrgico. No se detuvo. Apenas se veía gente por la avenida principal, una larga recta en bajada a mitad de la cual se encontraba su hotel. Estacionó su vehículo justo enfrente y se dirigió a la recepción. Mostró su pasaporte y se identificó como un vendedor de equipos informáticos. Pidió una habitación doble con dos camas y le explicó al recepcionista la situación en que se encontraba su compañero. Entre los dos lograron subirlo a la habitación y recostarlo en una de las camas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Muchas gracias ha sido muy amable –le dijo mientras le alargaba un billete de veinte euros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No es necesario, señor –exclamó educadamente el recepcionista.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Insisto, por favor –replicó‑. Por cierto me he fijado que los empleados de la gasolinera llevaban mascarillas, ¿ha ocurrido algo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑ ¿No se ha enterado? –preguntó‑. Claro es usted extranjero. Han dicho por la televisión que hay una epidemia de gripe en todo el país.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Nada grave, espero –mintió Duncan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Parece ser que no, pero han recomendado quedarse en casa y no circular por las calles, por los contagios supongo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, entonces ya sé lo que tiene mi compañero –sonrió‑, ¿podría indicarme dónde puedo encontrar una farmacia? –agregó mientras salían de la habitación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Apenas pudo conseguir una caja de aspirinas, la gente había acudido en masa a las farmacias y prácticamente se habían quedado sin existencias. Le comentaron que incluso habían tenido que despachar antibióticos –totalmente ineficaces ante una enfermedad viral‑, ya que algunos individuos se habían comportado de manera violenta y así, al menos, lograron evitar altercados más graves.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se topó con varios transeúntes, todos cargados con bolsas llenas de alimentos y con la susodicha mascarilla puesta. Entró en una tienda de alimentación y se quedó estupefacto mirando el interior. La mayor parte de los estantes estaban prácticamente vacíos. Se hizo con unas cuantas botellas de bebida isotónica y bastantes bolsas con hielo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ya en el hotel, tras hablar con el conserje y asegurarse de que no les molestarían, aseguró la puerta por dentro y deshizo las maletas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vaya –exclamó mientras empuñaba el arma de Hagen, idéntica a la suya‑, el muchacho tiene iniciativa y ha venido prevenido. Guardó las pistolas y la munición en la caja fuerte y colocó la ropa en el armario. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Logró desvestir a su ayudante y le aplicó hielo envuelto en toallas bajo su cuello y axilas, así como en su frente, con el fin de intentar rebajar su temperatura corporal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Su indisposición iba en aumento, tenía cada vez más fiebre y malestar general, así que se tomó un par de aspirinas y decidió dormir un rato.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando despertó se sentía como si le hubiesen dado una paliza, le dolían todos los músculos del cuerpo y tenía más fiebre. Notó que estaba oscureciendo. Miró el reloj y vio que había dormido casi ocho horas. Haciendo acopio de todas sus fuerzas logró levantarse y echó un vistazo a la cama de al lado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hagen, inconsciente, respiraba de un modo inapreciable, pero estaba vivo. Le tocó la frente. Estaba ardiendo, el hielo no había hecho ningún efecto, aún así volvió a aplicárselo. Luego se tomó otras dos aspirinas junto con dos litros de la bebida isotónica. Como pudo se aplicó hielo a sí mismo y se volvió a quedar dormido, agotado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-1067565181620359730?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/1067565181620359730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=1067565181620359730' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/1067565181620359730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/1067565181620359730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/05/captulo-18-llevaban-casi-una-hora-de.html' title='Capítulo 18'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-7001700401029599621</id><published>2008-05-23T09:26:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:48:27.477+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 17</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 17&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pudieron hablar con todos sus amigos, a excepción de Sonia, cuyo teléfono estaba apagado. Todos prefirieron quedarse en casa con sus familiares. Lógico, pensó Carlos, sobre todo teniendo en cuenta que probablemente serían sus últimas horas juntos. Decidieron que Toni les llevaría los radioteléfonos y así podrían estar en contacto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos partió hacia el centro de salud, pero a mitad de camino tuvo que dar la vuelta. El atasco era monumental, la cola de vehículos pasaba de diez kilómetros y apenas se podía avanzar. Después de estar una hora en el atasco, volvió a su casa a esperar que llegase su amigo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Toni, por su parte, tardó más de dos horas. –Joder no veas cómo está todo colapsado –comentó al regresar‑, en el centro comercial ha tenido que intervenir la policía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Lo sé, he estado viendo la televisión un rato mientras te esperaba. Han comenzado los disturbios, sobre todo en los centros comerciales, incluso en alguna ciudad ha habido víctimas mortales ya. En Madrid, por ejemplo, han echado mano del ejército antes de lo esperado, para intentar contener al gentío. Parece ser que de seguir las cosas así han sugerido que hoy a las ocho se declarará el estado de excepción –anunció.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Tal y como dijo el norteamericano –exclamó Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Parece ser que el tío sabía de lo que hablaba –dijo Carlos‑. Oye necesito llevarme tu moto, no he podido acercarme al centro de salud debido al caos de tráfico y estoy preocupado por ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sin problema, toda tuya. Deberíais salir juntos; sois tal para cual.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Ya sabes que por mí encantado…‑confesó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, te esperaré echando unas partiditas en tu videoconsola, que aun no he estrenado tu plasma, tendrás cerveza a enfriar, ¿no? –bromeó mientras se dirigía a la cocina.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La motocicleta era una Yamaha FZ6 Fazer, de color negro grafito. Sin ser de competición, sus noventa y ocho caballos de potencia servían perfectamente para salir airoso de cualquier situación y permitían conducirla cómodamente a velocidades superiores a los ciento cincuenta kilómetros por hora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A Carlos le encantaba pilotar una moto y, ésta en particular la conocía bastante bien, ya había hecho más de mil kilómetros con ella. Le producía una sensación de libertad, casi euforia, que con el coche no lograba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Le llevó casi una hora cubrir los apenas diez kilómetros que lo separaban del centro de salud. El atasco era monumental, un caos alimentado además por los muchos accidentes que se encontró en el camino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez allí la situación era peor. La entrada de urgencias estaba colapsada, la policía local y la seguridad privada apenas podían poner algo de orden. Los servicios sanitarios atendían a la gente en los accesos y en el mismo parking. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Desechó la idea de preguntar por Sonia en recepción, lo mandarían a hacer puñetas, y con razón. Entró por la puerta de urgencias y tuvo la suerte de encontrarse prácticamente de frente con Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Hola Carlos, ¿qué tal estás? –dijo con muestras visibles de agotamiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno, parece que mucho mejor que tú. Ya veo que estáis hasta los topes y no quiero molestar más. ¿Dónde puedo encontrar a Sonia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Ha bajado a echar una mano a urgencias, búscala por algún box.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Gracias. Oye, esto va a ir a peor, supongo que habrás oído las noticias, si en algún momento quieres venir a mi casa, no necesitas invitación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A modo de respuesta, asintió y le dio un beso en la mejilla, alejándose a atender a más pacientes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La encontró colocándole bien la almohada a una anciana que respiraba con dificultad. Se miraron y ella se derrumbó, rompiendo a llorar. Se acercó a ella y la abrazó. Salieron al pasillo para poder hablar con algo de intimidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Se está muriendo, no podemos hacer nada por ella –se quejó llorosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Entiendo, pero no es culpa tuya y lo sabes –la intentó consolar Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¡Hijos de puta! ¿Cómo puede alguien provocar tanto dolor?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No lo sé, me siento igual de impotente que tú, pero poco más se puede hacer por lo que veo –manifestó mirándola a los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sí, pero eso no me hace sentir mejor –le contestó enfadada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Cierto, sólo intentaba…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Lo siento mucho, perdóname –lo interrumpió besándole‑, estoy muy tensa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No te disculpes, lo entiendo. Te estuve llamando y como no contestabas decidí acercarme a ver cómo estabas. Hemos hablado con los demás y, en principio, se van a quedar en casa con sus familias. ¿Qué vas a hacer tú? –inquirió preocupado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Pues me voy a quedar aquí ayudando mientras aguante, por supuesto –afirmó segura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Está bien, no voy a intentar convencerte de lo contrario. Toma –dijo entregándole un radioteléfono‑, es por si no puedes hablar conmigo por teléfono. Pon el canal cuatro y pulsa este botón –le señaló‑. Todo esto tiene aún peor pinta de lo que parece, así que si me necesitas llámame y vendré a buscarte –concluyó con preocupación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No te preocupes, lo haré –asintió.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La abrazó y la besó, esta vez no como amigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Sabes que te…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Lo sé, no te preocupes más y vete –rogó Sonia mientras volvía con la anciana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje de vuelta fue más rápido, había menos atasco. Cuando llegó se encontró a Toni cómodamente estirado en el sofá, bebiendo una cerveza y jugando al fútbol en la videoconsola. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Cómo lo haces tío, cómo puedes desconectar así?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Bueno –sonrió‑, por mucho que me preocupe no van a desaparecer los problemas, ¿no te parece? Venga, tráete una cerveza, a ver si eres capaz de ganarme por una vez –le recordó riéndose.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez sentado y ya jugando, seguía sin poder concentrarse, estaba muy tenso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑A ver tío, cálmate un poco y disfruta, joder, que te va a dar algo –advirtió Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No me lo quito de la cabeza Toni, tengo un mal presentimiento y no logro deshacerme de él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Gilipolleces hombre, lo que necesitas es una ducha y un vino de esos caros que tienes por ahí. No le des más vueltas, intenta relajarte –le aconsejó.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-7001700401029599621?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/7001700401029599621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=7001700401029599621' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7001700401029599621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/7001700401029599621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/05/captulo-17-pudieron-hablar-con-todos.html' title='Capítulo 17'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-8922028825855866729</id><published>2008-05-20T13:56:00.004+02:00</published><updated>2008-07-21T13:38:51.407+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 16</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 16&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando llegó al centro comercial no vio a Toni por ningún sitio, por lo que se dirigió directamente a la cafetería. Allí estaba, sentado en la barra bebiendo una cerveza y degustando un pincho de tortilla.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Has tardado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Tuve que pasar por cuatro sucursales distintas y en total he logrado reunir veinte mil euros, no está mal, teniendo en cuenta que no avisé con antelación al banco. Venga vamos, que se nos hará tarde y tendremos que hacer un par de viajes a mi casa, que no va a caber todo a la vez –aseguró Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Te has dado cuenta de que hay un montón de gente tosiendo y con pinta de estar enfermos –preguntó Toni.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Ya lo había notado. Más bien cuesta fijarse en quién no está así, creo que somos los únicos por estos lares –añadió Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Deberíamos hacer un alto a las doce, he visto la televisión un rato mientras esperaba y han anunciado que el gobierno dará una rueda de prensa –sugirió Toni&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑De acuerdo, démonos prisa entonces.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando llenaron el primer carro de compra hasta los topes, Carlos hizo un primer viaje a su casa mientras Toni seguía comprando, para perder el menor tiempo posible. Al regresar se encontró a su amigo ya esperándole en el aparcamiento superior.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Por qué no me has esperado para pagar, tanta prisa tenías? –bromeó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Venga tío, que no me voy a arruinar, así acabamos antes que me produce alergia hacer la compra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Guarda todo en el maletero, tengo que ir a la tienda de deportes a por unas cosas que olvidaba –informó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Qué has traído? –interrogó Toni cuando su amigo regresó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑He comprado cuatro mochilas, dos pequeñas y las otras de montaña, así como un montón de pastillas para potabilizar agua.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Te faltan los sacos de dormir y los cuchillos y ya nos podemos ir de acampada por ahí –exclamó riéndose.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Ya tengo un par de sacos en casa de anteriores acampadas y, si no me equivoco, un cuchillo de supervivencia –replicó con seguridad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Eso es previsión, da gusto ser tu amigo, estás en todo. ¿Y ahora qué, nos vamos ya?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Cuando llegaron encendieron el televisor y mientras esperaban a que dieran la rueda de prensa se pusieron a guardar la compra.&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;A las doce en punto, todas las cadenas de televisión interrumpieron su programación habitual. Apareció la vicepresidenta del gobierno, De la Vega, muy seria, vestida con uno de sus horribles y estridentes conjuntos. Se sentó y dijo a los allí congregados que leería un comunicado y que no admitiría preguntas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Señores y señoras –comenzó diciendo‑ seguramente la mayoría de ustedes se encuentre ligeramente enfermo y habrá acudido a los hospitales o centros de salud. Pues bien, no se alarmen, se trata de una epidemia de gripe. Ayer se empezaron a contabilizar los primeros enfermos y podemos asegurar que estamos ante una alerta sanitaria de primer grado debido al elevadísimo número de casos, si bien la enfermedad, exceptuando a personas con factores de riesgo, es benigna, aunque entendemos que muy molesta. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los diferentes gobiernos autonómicos, coordinados por el Ministerio de Sanidad, han empezado a tomar las medidas oportunas para atender a la ciudadanía. Como previsión ante el posible colapso de los centros sanitarios, los estadios y pabellones deportivos se usarán como hospitales de campaña. Se ruega a todo el personal sanitario y a las fuerzas del orden que no se encuentren en su puesto de trabajo que se reincorporen al mismo a la mayor brevedad posible.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como prevención y a fin de evitar mayores contagios les rogamos que permanezcan en sus domicilios y salgan de ellos lo menos posible. Por favor, no hagan acopio de alimentos, no será necesario, créanme. Hemos ordenado la suspensión de los transportes públicos, el cierre de las fronteras y se prohíbe la circulación de vehículos y personas fuera de los núcleos de población. Estas medidas serán efectivas hoy a partir de las ocho de la tarde y tendrán una vigencia de cuarenta y ocho horas, fecha estimada en que remitirá la epidemia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Les reitero el compromiso del gobierno para subsanar esta situación lo antes posible, esperamos su colaboración. Buenos días.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras se levantaba para irse docenas de destellos empezaron a iluminar la sala a la vez que los periodistas alzaban la voz con innumerables preguntas. De la Vega ni se inmutó, siguió su camino hasta que desapareció del salón de conferencias.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los comentaristas de las diferentes cadenas de televisión comenzaron con sus disertaciones, como casi siempre sin ningún conocimiento del asunto en cuestión. Pero eso era lo de menos, lo importante era lucir delante de la cámara y dar carnaza a la audiencia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Joder, hasta con este tema hay guerra entre los tertulianos –comentó jocoso Toni.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Así nos luce el pelo, tienen que politizar hasta con esto y seguramente ninguno tiene la más remota idea de temas sanitarios. En fin, dentro de poco pedirán la dimisión del ministro de turno o del mismísimo presidente –concluyó apesadumbrado Carlos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Qué te apuestas a que empieza a cundir el pánico? –preguntó Toni.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;‑No se le puede reprochar eso a nadie, ¿quién está preparado para algo así? Será mejor que llamemos a los demás a ver qué piensan hacer y así podremos organizarnos –finalizó Carlos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-8922028825855866729?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/8922028825855866729/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=8922028825855866729' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8922028825855866729'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8922028825855866729'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/05/captulo-16-cuando-lleg-al-centro.html' title='Capítulo 16'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-5758980025616239612</id><published>2008-05-12T20:33:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:48:54.489+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 15</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 15&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Charles fue incapaz de dormir más de tres horas. Se levantó con unas décimas de fiebre, algo de malestar general y unas profundas ojeras. –Bueno, por lo menos no estoy peor que antes de dormir‑ pensó mientras se frotaba la cara para espabilarse. Tras asearse, desayunó únicamente una taza de café bien cargado con un par de tostadas, no se sentía con ganas de ingerir algo más sólido.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Encendió su ordenador y empezó a leer los correos. La misma rutina de todos los días, excepto un comunicado de alta prioridad. ¡Dios mío! –exclamó alarmado‑ tenemos una epidemia en toda regla, malditos norcoreanos, en qué coño habrán pensado sus dirigentes. Creen que occidente se cruzará de brazos lamiéndose sus heridas. Idiotas…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Buscó su enorme bolsa de deporte, hizo el equipaje e incluyó su pistola, una SIG-Sauer P228, posiblemente la más fiable que se fabricaba en la actualidad, más los cargadores que también guardaba en su caja fuerte. En teoría no podría portarla fuera de su país, pero ni se le pasó por la cabeza prescindir de ella, ‑al diablo con las normas‑ pensó, era su vida la que estaría en juego y no pensaba ir desarmado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la terminal del aeropuerto, Hagen le estaba esperando fuera, fumando un cigarrillo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Tiene muy mala cara Hagen, ¿se encuentra bien?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No es nada señor, tengo algo de fiebre nada más, gracias por preguntar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Bien, ¿qué ha conseguido?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Me temo que no he podido conseguir un vuelo directo a Oviedo, tenemos una reserva a Madrid y también me he tomado la libertad de solicitar una avioneta, por si lo prefiere.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Olvidaba que es piloto, ¿de qué aparato se trata?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Es una Cessna 206H, es bastante cómoda y con una autonomía de unos novecientos kilómetros, podremos llegar en unas cuatro horas y evitar las aduanas. Tenemos allí ya a uno de los nuestros esperándonos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Perfecto, así me dará unas nociones de vuelo, que ya tenía ganas, a cambio le enseñaré algo de español –dijo riendo para relajar la tensión‑, pongámonos en marcha.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El vuelo estaba siendo plácido, tenían ligero viento de cola, lo que acortaría la duración en media hora. Charles se había puesto a los mandos durante unos minutos y le había gustado la sensación, después de una hora de clase teórica casi podría pilotarla él sólo. Otra cosa era hacerla despegar o aterrizar, pensó. Notó que Hagen sudaba copiosamente, a pesar de que en la cabina estaban a unos doce grados. No le dijo nada, supuso que de necesitar ayuda la pediría.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lograron aterrizar sin problemas. Al descender de la avioneta vieron que de un coche que estaba estacionado pegado a la terminal bajaba un hombre, y se acercaba a ellos dando grandes zancadas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿Señor Duncan? –preguntó ofreciendo su mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Yo soy –contestó estrechándosela.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Me llamo Williams, soy su contacto de la embajada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Mi ayudante, Hagen –dijo señalándolo mientras se saludaban.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Supongo que ya estará al corriente de lo que nos trae aquí, ¿nos va a tener en el medio de la pista todo el día? –agregó molesto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Disculpe señor, pensé que sería mejor hablar aquí para no perder tiempo. Verá, la avioneta que buscan aterrizó aquí pero, cuando la policía llegó a la misma no encontró a nadie dentro. Sin embargo diferentes personas han manifestado haber visto a un individuo que coincide con el retrato robot que les mostré. Lo malo es que parece ser que ha embarcado en el primer avión que ha despegado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Joder otra vez llegamos tarde y ¿qué destino tenía ese vuelo? –gruñó Hagen cada vez más sudoroso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Vigo, en Galicia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Y dónde coño está eso? –inquirió nervioso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Cálmese Hagen, no se altere. Respire hombre, llevamos años detrás de él, por un par de días más no va a pasar nada –le reprendió Duncan‑.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vigo es la ciudad más poblada de Galicia, unos cuatrocientos mil habitantes. Tengo entendido que, probablemente, allí se pueden degustar los mejores mariscos del mundo. Junto con La Coruña son las ciudades más importantes de la región y su motor económico. Si no recuerdo mal la ciudad está al sur, cerca de Portugal. No tuve la oportunidad de conocerla, pero si La Coruña, dónde he estado un fin de semana haciendo turismo hace ya un año. Posee el faro más antiguo del mundo en funcionamiento. Este año es candidato a ser considerado como patrimonio de la humanidad por la Unesco. Creo recordar que se llama la Torre de Hércules. ¿Me equivoco? –finalizó sonriente mirando a Williams.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Está en lo cierto, señor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Perfecto, ¿cuánto tardaremos en llegar?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¿En coche señor? –preguntó con cara de sorpresa Williams.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No hombre, en caballo –se quejó Duncan‑. No ve cómo está Hagen, si apenas se tiene en pie, no está en condiciones de pilotar, así que me tocará conducir. ¿Es suyo ese coche? –interrogó señalando el BMW 330D.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Sí señor pero…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Pero nada, tiene buen gusto Williams, nos lo llevamos. Si tiene alguna queja tramítela a través de la embajada –le interrumpió bruscamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑No se lo puedo permitir, es mi vehículo particular, es…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No pudo concluir. Duncan lo derribó de una patada, lo inmovilizó en el suelo, le arrebató su arma y lo encañonó. –No tengo tiempo para idioteces, ¿entiende? Bien, ahora deme las llaves. ¿Tiene un mapa de carreteras?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Ti…tiene gps –gimoteó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Mucho mejor. Entiéndalo, no es nada personal, cuando informe al embajador lo entenderá. Ahora voy a permitirle incorporarse, como haga una tontería va a tener dolor de cabeza durante una semana –amenazó Duncan.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Williams supo que iba en serio y se mostró totalmente dócil, además de avergonzado. ‑ ¿Qué más puedo hacer por usted? –preguntó nervioso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vieron que Hagen ya se tambaleaba, se le cerraban los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Ayúdeme a meterlo en el coche y sáquenos del aeropuerto, luego le dejaré en la primera población que crucemos –le ordenó mientras le lanzaba las llaves.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-5758980025616239612?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/5758980025616239612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=5758980025616239612' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5758980025616239612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5758980025616239612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/05/captulo-15-charles-fue-incapaz-de.html' title='Capítulo 15'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-5363346349877481683</id><published>2008-05-09T11:20:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:49:19.129+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 14</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 14&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sábado, 29 de marzo de 2008&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El sol salió puntual, como siempre, al amanecer. El brillo de su luz hizo que Carlos se despertara sobresaltado; se había quedado dormido en el sofá. Se estiró con pereza y se levantó, espabilándose a la fuerza. –Mierda –pensó mientras se dirigía al cuarto de baño– tengo que recoger a Toni y llego tarde, para variar. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Se dio una ducha rápida y se lavó los dientes, pero no se afeitó, lo odiaba y sólo llevaba barba de tres días. Mientras pasaba una mano por su rostro, le vino un recuerdo de su adolescencia. Cuando miraba a su padre afeitarse esa barba cerrada que tenía, mientras él deseaba que creciese la suya de una vez y no esos cuatro pelos desperdigados que rasuraba únicamente los viernes antes de salir de juerga. Sonrió, pensando en lo lejos que quedaban esos –trascendentales– problemas de antaño. Cómo cambia uno con la edad. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Decidió saltarse sus cinco kilómetros de carrera matutinos, una sana costumbre adquirida desde que la dura rehabilitación se lo permitió. Encendió el televisor de la cocina y sintonizó la CNN. Dominaba el idioma de Shakespeare y era el canal de noticias internacional que más le gustaba. Por eso lo veía todas las mañanas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ni una palabra de la gripe. Noticias sobre la recesión americana, familias enteras desahuciadas por no poder pagar la hipoteca, Wall Street en caída libre, los árabes pretendiendo cobrar el petróleo en euros, Bush declarando lo bien que marcha todo, la moneda europea cotizando ya a 1,54 dólares… lo de todas las mañanas. Le llamó la atención un titular sobre unas maniobras de la Flota del Pacífico, pero según decían eran rutinarias y estaban programadas con antelación. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desayunó un par de tostadas con un poco de jamón serrano y queso fresco, aderezado con una generosa taza de café bien cargado, como a él le gustaba.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras estaba detenido en el ligero atasco de entrada en la ciudad, telefoneó a Toni para avisarle de su tardanza y, como esperaba, recibió un par de pullas. Merecidas sin duda. Si por algo no era conocido era por su puntualidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llegó quince minutos después de avisarle. Toni vivía en un pequeño piso muy cerca del estadio de Riazor, justo frente al mar, una zona privilegiada sin duda. Estacionó el coche en doble fila –el segundo deporte nacional después del fútbol–, y subió.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba esperando en el salón, tranquilamente sentado leyendo un periódico deportivo y tomando un café. Le llamó la atención ver dos enormes maletas y una caja de cartón precintada. –U.S. Government–, se leía en ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Y esto? –preguntó señalando los bultos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑La caja es lo del yanqui, lo otro un montón de ropa. Me traslado tío, no me quiero quedar aquí incomunicado visto lo que puede pasar, tendrás que hacerme un hueco aunque sea en la bodega –bromeó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Estás loco? En la bodega ni hablar, serías capaz de acabar con todo el vino –se quejó riéndose–, creo que en el garaje hay sitio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bueno ahora en serio, me parece buena idea, ¿has conseguido hablar con tu padre?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí. Sigue en Tenerife. Me ha dicho que si se tiene que morir, mejor sitio que allí al sol mirando chicas guapas no conoce. Él es así ya lo sabes, todo optimismo –observó resignado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya. Seguro que allí se libran, verás. Bueno, cambiando de tema, tenemos un montón de cosas que comprar, hice una lista anoche, e ir al banco a sacar pasta –anunció Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Había pensado lo mismo, pero yo no hice lista, ¿para qué pensar los dos? Sabía que la harías tú –dijo carcajeándose–. Para que veas que hago algo, he pensado que podría llevarme la moto a tu casa, nunca se sabe… –explicó Toni.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¡Joder, te habrá costado y todo! Lo tengo apuntado en mi lista –rió a su vez–. Entonces pasemos primero por el banco, luego de camino iremos a comprar unos radioteléfonos, pueden hacernos falta si las líneas comienzan a saturarse y funcionar mal ‑se explicó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Mejor ve tú sólo, yo voy en la moto a mi banco y luego nos vemos en el hipermercado de Alfonso Molina, ¿te parece? –preguntó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–De acuerdo. Pero antes que me olvide, ¿has echado una ojeada a la caja que te dio el norteamericano?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑No. Pero la podemos abrir y así comprobamos nuestros regalitos –dijo Toni mientras usaba una llave para romper el precinto de la caja.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Hay tres cajas pequeñas y cinco más de munición ‑comentó risueño mientras las sacaba y le se las iba pasando‑, estas dos son iguales, Beretta 92 FS y la otra es una Smith &amp;amp; Wesson 1911. Venga ábrelas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos sacó una de las Berettas de la caja, era un arma a estrenar, perfectamente lubricada y con una funda de cinturón más tres cargadores. Introdujo uno en el arma, la montó, tiró una vez más de la corredera para asegurarse que estaba descargada y disparó apuntando a la pared. Sonó un clic perfectamente audible. –Nada que ver con las Llama que disparé en el servicio militar, aunque es una nueve milímetros con cargador de quince balas también, por lo menos tiene otra presencia –reconoció solemne.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Joder siempre te han gustado las armas, pues con ésta vas a alucinar literalmente, menudo pistolón –le informó Toni mientras le pasaba la otra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carlos abrió los ojos visiblemente impresionado, ‑tienes razón, ésta seguro que puede detener a un toro, es un calibre 45 ACP, típicamente americana, en España no la pueden usar ni las fuerzas del orden, debe de pesar más de un kilogramo y eso sin cargador, ¿cuántos trae?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Tres, pero llevan menos balas ¿no?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑A ver pásame uno… sí creo que llevará unas ocho. ¿Cuánta munición hay? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Tres cajas para las Berettas y una para la S&amp;amp;W. O sea, trescientas más cien.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;‑Una pena que no nos diera ningún fusil, pero mejor que nada… venga te ayudo a bajar el equipaje y nos vamos –pidió Carlos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-5363346349877481683?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/5363346349877481683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=5363346349877481683' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5363346349877481683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5363346349877481683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/05/captulo-14-sbado-29-de-marzo-de-2008-el.html' title='Capítulo 14'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-6114129680576058551</id><published>2008-05-06T09:28:00.005+02:00</published><updated>2008-07-03T10:49:35.277+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 13</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 13&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–No, no he dicho eso. Soy un simple funcionario, no se consultan las cuestiones de estado conmigo. Me limito a recibir instrucciones e intentar cumplirlas. Ahora bien, si quieren mi opinión, pues sí, creo que mi país se defenderá con armas nucleares. Sobre todo si, como es de esperar ante un ataque biológico, la tasa de mortalidad es elevada. Y no creo que nos quedemos solos, si como parece es un problema global, probablemente tanto la OTAN como Rusia unan sus fuerzas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Pero coño, eso provocará un caos mundial, destruirán el planeta joder, ¿o piensa que Corea no contraatacará? –barruntó Jorge.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Eso ya son conjeturas, no hay manera de saberlo y discutiéndolo aquí no vamos a solucionar nada, ¿no les parece? –finalizó Mike.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Puede dejarnos solos un momento? –preguntó Carlos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Faltaría más, saldré a tomar el aire.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Qué pensáis? ¿alguna idea? –comenzó Carlos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Creo que deberías entregarle las vacunas, parece un tío sincero y nos ha echado un cable ya –observó Jaime entre el silencio tenso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Cable, a que te refieres? –replicó Esther.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Sólo yo tengo he tenido las orejas abiertas? –bromeó–, joder, si todo es cierto nos ha regalado unas horas preciosas. Se supone que nadie sabrá nada oficialmente hasta las doce, ¿no? Pues eso, tiempo que tenemos para nosotros antes que empiece a cundir el pánico.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí, me parece justo dárselas, ¿alguna objeción? –preguntó Carlos mirándolos a todos–. De acuerdo entonces.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sr. Nichols, hemos decidido entregárselas –le expuso Carlos en cuanto entró–, pero me gustaría pedirle algo a cambio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Dígame, si está en mi mano lo haré.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Usted aseveró que cundiría el caos y que habría disturbios. Nosotros sólo disponemos de una escopeta…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Entiendo. Y supone usted que tengo armas a mi disposición –sonrió Mike.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Vamos, vamos, no vaya de farol, no nos irá a decir que con lo que les gustan las armas a los norteamericanos no dispone en el consulado de ninguna. Además, no me equivoco al pensar que en ese avión que sale de Torrejón no sólo irán las vacunas, sino personal civil –interrumpió Toni.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–De acuerdo, de acuerdo –protestó–, ¿tienen licencia de armas?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Pero qué mas da eso ya –gruñó Carlos–, ¿nos va a ayudar o no?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No se enfaden –replicó calmado–, les ayudaré. Uno de ustedes me acompañará al consulado y allí veré qué les puedo conseguir, ¿les parece?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Perfecto, yo le acompañaré –se ofreció Toni.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Un consejo por si sucede lo peor, aprovisiónense, y busquen un sitio seguro donde quedarse. Gracias, señores, que les vaya bien –se despidió de todos estrechándoles la mano–, mucha suerte.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carlos salió a despedirlos, –una curiosidad –dijo sonriente–, ¿y si no se las hubiésemos dado?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Mis escoltas hubiesen entrado en la casa –contestó enseñando algo que parecía un diminuto micrófono–, y las hubiésemos tomado por la fuerza; pero mejor así.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se despidieron estrechándose la mano, mirándose a los ojos, sin decir ni una palabra más. Ambos sabían que no volverían a verse nunca más, ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se había olvidado de quedar con Toni. Corrió hacia la entrada de su finca haciendo señales al coche. –Joder el A4 azul, así que no era de Sanidad, –pensó riéndose–. El coche se detuvo, y cuando llegó a la altura de la puerta trasera se bajó la ventanilla.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Tío, me olvidaba –jadeó debido a la carrera–, mañana te paso a buscar a las siete y media.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Vale, toca madrugar –contestó Toni.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Volvió a entrar en su casa y los encontró a todos silenciosos y tristes, pensativos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Los que tenéis familia deberíais ir con ellos y contarles lo que sabemos, mi casa es vuestra, venid cuando queráis. Si… si les ocurre lo peor –balbuceó–, trasladaos aquí y juntos capearemos el temporal –prometió.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Mañana iré a sacar del banco todo el dinero que pueda y luego a recoger a Toni para ir de compras. Estaremos en contacto a ver como evoluciona todo –expuso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos asintieron con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bueno, nosotros nos vamos –dijo Jaime.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los demás coincidieron con ellos en marcharse y se levantaron para despedirse. Carlos los acompañó hasta la puerta y se detuvo a preguntarle a Sonia si sus padres aún vivían en Vizcaya.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí, –contestó ella afligida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Qué vas a hacer, te irás? –preguntó impaciente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No sé qué hacer, a lo mejor es arriesgado, en avión ya no me dará tiempo y en coche puede que ni llegue. Mañana te lo digo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sabes que puedes quedarte aquí, por mí encantado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Lo sé –dijo ella despidiéndose con un beso en la mejilla–, hablamos mañana, adiós.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando todos se fueron salió a comprobar el nivel de gasóleo del depósito y luego, antes de quedarse dormido, se dedicó durante casi una hora a hacer una lista de la compra muy especial, sin duda la más extraña de toda su vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-6114129680576058551?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/6114129680576058551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=6114129680576058551' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6114129680576058551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/6114129680576058551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/05/captulo-13-no-no-he-dicho-eso.html' title='Capítulo 13'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-2667229564797588401</id><published>2008-05-02T11:02:00.004+02:00</published><updated>2008-07-03T10:49:51.863+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 12</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 12&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Quién será, son casi las doce? ¿esperabas visita? –preguntó con preocupación Sonia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–En absoluto –contestó intrigado Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando abrió la puerta se encontró con un hombre más alto que él, delgado, de pelo corto y de unos cincuenta años. Vestía un traje azul de corte clásico y llevaba una carpeta negra en su mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Buenas noches, perdone por la interrupción, me llamo Mike Nichols –se presentó extendiendo su mano con una sonrisa franca en su rostro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Buenas, en qué puedo ayudarle –gruñó Carlos enfadado estrechando su mano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Sé que es una molestia por lo tarde que es, pero si me permite pasar se lo explicaré con detalle, sólo le molestaré durante unos minutos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Está bien, entre, pero no estoy sólo –le advirtió.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Preferiría que hablásemos a solas –rogó al llegar al salón y ver a los invitados.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Estos amigos son como mi familia, no tengo secretos para ellos, así que puede empezar cuando quiera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Como guste. Buenas noches a todos, por favor no se levanten –les indicó haciendo un ademán con su mano–, ¿puedo sentarme?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Por supuesto, tome asiento –masculló Carlos– y bien…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Como le decía me llamo Mike Nichols, soy el agregado del consulado norteamericano en La Coruña. Según mi información –añadió mientras sacaba unos papeles de su carpeta–, usted fue la última persona que habló con el señor Fang antes que falleciese en un desgraciado accidente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Es correcto, pero ya declaré ante la guardia civil, además ¿qué coño pinta el consulado americano en esto? ¿era ciudadano suyo el fallecido?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–No, tranquilícese por favor. Sabemos que llevaba un maletín que contiene material biológico peligroso, sin embargo no estaba en su vehículo. Pensamos que se lo podría haber entregado a usted –agregó mirándolo fijamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Pues está mal informado…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Mike lo interrumpió mostrándole unas fotografías dónde se apreciaba con detalle como guardaba un maletín en su mochila esta mañana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Pero quién cojones te crees que eres para espiarme? –estalló Carlos levantándose–, que yo sepa esto aún es España.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Cálmese por favor, no he venido a hacerles ningún daño, por favor permítame concluir y luego si quiere me marcharé sin más –rogó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Se lo diré sin rodeos. Corea del Norte ha lanzado un ataque biológico a escala mundial, no sabemos qué tipo de sustancia es, pero capturamos a varios agentes en diferentes países y hemos podido averiguar que la han propagado tanto por aire –en centros comerciales, estadios…‑ como en los embalses de la mayoría de ciudades. Dentro de unas horas sabremos cómo evolucionan los síntomas, pero como ya habrán observado, en principio se asemeja a una gripe. Suponemos que la infección se propagará tanto por contacto físico como por aerosol, con lo cual si estuviésemos ante un virus peligroso, no tardará más de tres días en alcanzar al noventa por ciento o más de la población mundial. Lo que desconocemos es el tiempo que transcurre entre el contagio y el posible fallecimiento. Tampoco sabemos qué porcentaje de infectados sobrevivirá, que tiempo permanece activo, ni si afecta a los animales. Lo que contiene su maletín, si es igual al de otro agente capturado, son diez vacunas listas para su inmediata inoculación. ¿Quieren preguntar algo? –se ofreció sincero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Nuestro gobierno está al corriente? ¿si lo saben, qué piensan hacer? –intervino María.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Mañana a las doce de la mañana los portavoces de todos los gobiernos europeos saldrán por las respectivas cadenas de televisión de sus países y darán unas instrucciones a la ciudadanía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Seguro que puede adelantarnos cuales serán esas instrucciones –aseveró con una sonrisa irónica Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Efectivamente. A partir de las ocho de la tarde declararán el estado de excepción, suspenderán los transportes públicos, se cerrarán todas las fronteras, prohibirán la circulación de vehículos y personas fuera de los núcleos de población. Se usarán los estadios y pabellones deportivos como hospitales de campaña. Se recomendará no salir de los domicilios y, en caso de producirse disturbios y saqueos, que por mi experiencia se producirán, la orden es que el ejército tome el mando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Supongo que a cambio de esta información ahora me va a pedir que le entregue las vacunas, las dos que quedan claro –se quejó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Ya supuse que habrían usado las otras, y sí, esperaba que me entregase las que le quedan, pero antes le voy a explicar porqué. Hemos separado y aislado en diferentes lugares a la mayoría de nuestro gobierno, no sabemos si lograremos que se salven todos, pero alguno sí lo hará; apenas hemos recuperado un par de vacunas intactas, las estamos entregando en Fort Detrick, Maryland, que es el organismo militar equivalente al Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, que alguno de ustedes conocerá por alguna película o libro. Allí están perfectamente aislados y protegidos del exterior, tenemos a los mejores especialistas intentando reproducir la vacuna, pero parece ser que no es tan sencillo. Los gobiernos europeos han accedido a que Estados Unidos sea el receptor de todas las vacunas que se incauten. Mañana mismo saldrá un avión militar de la base de Torrejón, en Madrid, con todas las que hayamos podido reunir, aunque me temo que serán sólo las suyas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¡Joder lo que cuenta es demasiado enrevesado para no ser cierto! –exclamó Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Y qué piensan hacer los gobiernos si, como dice usted señor Nichols, saben quién es el responsable –interrogó Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Estados Unidos considera las armas biológicas como armas de destrucción masiva y nosotros sólo poseemos un tipo de esas armas –informó Mike.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¿Está diciendo que van a usar armas nucleares? –protestó Sonia.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-2667229564797588401?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/2667229564797588401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=2667229564797588401' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2667229564797588401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2667229564797588401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/05/captulo-12-quin-ser-son-casi-las-doce.html' title='Capítulo 12'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-5327217351667653681</id><published>2008-04-29T08:48:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:50:06.996+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 11</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 11&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Nuria, qué debemos hacer, cuál es tu opinión –cedió la palabra Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Como ya te comenté, creo que estamos ante una epidemia provocada y, seguramente, con el paso de los días nos daremos cuenta que no es una gripe –aseveró.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué crees que contienen las jeringas del maletín? –preguntó Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Lo más lógico sería que fuera una vacuna o una especie de antídoto, me inclino más por lo primero, ya que viene preparado para inyectar vía intramuscular, pero es imposible saberlo a ciencia cierta –aclaró Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Entonces administrándonos una cada uno aún tendríamos dos de sobra –aseveró Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Un momento, un momento, yo no pienso inyectarme nada de eso –interrumpió enfadada Esther–. Estáis formulando hipótesis, pero no sabemos nada con seguridad, ¿y si lo que nos inoculamos es la enfermedad en vez de la cura?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Tranquilízate cariño –dijo Jorge abrazándola–, sólo estamos pensando en voz alta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Lo que es evidente es que el asiático fue claro y rotundo contigo, ¿no es así? –preguntó María.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Sí, estoy convencido que decía la verdad y apostaría mi cabeza a que Nuria tiene razón –contestó Carlos con firmeza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–La apuesta tiene fácil solución, ¿no crees? –le recordó Esther con sorna.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Tienes razón, facilísima, por favor Nuria si eres tan amable, yo seré el primero –se ofreció Carlos señalando al maletín.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Espera –exclamó Toni sujetándole del brazo‑, ¿estás seguro de lo que vas a hacer?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–No, en absoluto –replicó nervioso‑, pero durante la tarde he empezado a tener algún síntoma de gripe y creo firmemente en la palabra de un moribundo, así que me inyectaré esa sustancia y que pase lo que tenga que pasar, haced lo que os parezca, pero todos los que estáis aquí tenéis una oportunidad, igual que yo. Vosotros mismos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sonia y Nuria se miraron y asintieron. –Nosotras estamos de acuerdo contigo, también lo haremos –murmuró nerviosa Sonia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–A mí me has convencido tío, no te voy a dejar divirtiéndote por ahí sólo –bromeó Toni.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Nosotros también –añadió Jaime mirándole a los ojos despreocupado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Chicos? –preguntó Toni refiriéndose la pareja que faltaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–De ninguna manera –insistió con voz firme Esther–, esta vez no estamos todos juntos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Carlos miró a Jorge y éste abrió los brazos encogiéndose de hombros –ella manda, –añadió algo incómodo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Está bien, acabemos de una vez, que las agujas me producen pánico –se quejó Toni con una sonrisa, relajando un poco la tensión reinante.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Bien, Carlos, tráeme alcohol u otro desinfectante que tengas por ahí y un poco de algodón –ordenó la doctora tomando el control.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Os pincharé en el hombro derecho, es una inyección intramuscular y no os dolerá en absoluto, ¿quién quiere ser el primero? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Comienza conmigo, –contestó Sonia quitándose la camiseta con rubor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez que les inyectó a todos, pidió a Sonia que hiciese lo mismo con ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué hacemos con las que sobran?, todos tenéis familia, pero un sorteo me parece un poco macabro… ¿hay alguna forma de reproducir esta vacuna, en caso que lo sea? –preguntó interesado Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Supongo que se podría, pero no tengo los conocimientos ni el equipo necesario para ello –asintió descorazonada Nuria–. Guárdalas en el frigorífico, mañana intentaré ponerme en contacto con un antiguo compañero que trabaja para un laboratorio farmacéutico, a ver qué me dice.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Bueno nosotros nos vamos ya, estamos un poco cansados –dijo Jorge.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Espera, acompáñame a la cocina y te llevas el vino que te prometí –añadió Carlos guiñándole un ojo con complicidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Toma –le dijo mientras le ofrecía una bolsa–, llevas dentro dos botellas de vino y una vacuna.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Pero… ‑interrumpió.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Pero nada, joder, te la llevas y punto. Adminístrasela mientras duerma o cuando quieras, te conozco y sé que opinabas como nosotros. ¡Nuria! –llamó–, puedes venir un momento, no sé en qué parte del frigorífico debo poner esto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Ponla en… –comenzó a decir Nuria cuando llegó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Discúlpame quería que vinieses sin que se enterase Esther, ¿puedes pincharlo aquí? –inquirió Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Por supuesto –sonrió ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez terminado, Carlos le dio un abrazo espontáneo –pónsela, no seas tonto tío– le susurró al oído.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Volvieron al salón y cuando estaban despidiéndose, alguien llamó a la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-5327217351667653681?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/5327217351667653681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=5327217351667653681' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5327217351667653681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5327217351667653681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-11-nuria-qu-debemos-hacer-cul.html' title='Capítulo 11'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-8508298270311720228</id><published>2008-04-25T10:08:00.004+02:00</published><updated>2008-07-03T10:50:24.789+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 10</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 10&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–No te ocultes, joder –dijo Charles&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Tienes prisa por morir, seguramente gimiendo como tu bisabuelo mientras Leonard lo torturaba hasta la muerte –aseveró carcajeándose.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Estás seguro que no fue Leonard el que gimoteó como un perro viendo que llegaba su final? Por lo que sé, los míos cumplieron con su cometido aún dando su vida en el empeño, y ahora, Priest, es tu turno. Déjame liberarte de tu carga –añadió Charles sudando copiosamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¡Señor! ¿Se encuentra bien? –Oyó que decían sus hombres.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sintió un aliento fétido a su derecha, a escasos centímetros de su cara, era ahora o nunca. Se lanzó a ciegas, con el cuchillo por delante con la esperanza de poder clavárselo. Falló. Cayó al suelo, rodó sobre sí mismo y logró levantarse, alerta. Justo en el momento en que Priest se abalanzaba sobre él para matarlo, sus hombres derribaron la puerta. Un rayo de luz le permitió ver su rostro por primera vez. Amarillento, de ojos azules y con una extraña cicatriz formada por tres líneas en su mejilla derecha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El tableteo de las armas automáticas le hizo volver en si y arrojarse al suelo. –Volveremos a vernos –amenazó Priest, mientras decenas de balas impactaban en su espalda. Acto seguido se lanzó a través de una ventana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Uno de sus hombres se acercó a él. ‑¿Está herido, señor? –preguntó preocupado. Mientras, otro miraba por la ventana atónito, no se veía ningún cuerpo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Vamos, vamos –reaccionó Charles‑, salgan a la calle y búsquenlo, pidan refuerzos, tiene que estar muy debilitado ahora –tronó, mientras miraba compungido el cuerpo inerte de Chapman, de cuyo pecho sobresalía un puñal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Comenzaron la búsqueda. En poco tiempo se les unieron más de cincuenta personas, entre agentes de policía y miembros del MI5. Fue en vano. No dieron con él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Horas más tarde, cómodamente instalado en el sillón de su despacho, estaba leyendo alarmado un informe que le acababa de llegar sobre una posible epidemia de algo que parecía ser gripe. –Imposible ‑pensó‑, todos estos casos a la vez, repitiéndose por todos los hospitales y en diferentes países… mal asunto. ‑Ojalá sea sólo gripe –volvió a decir en voz alta, cuando sonó el teléfono.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Diga&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Soy Hagen, señor –se identificó‑, hemos seguido su pista hasta el aeródromo de Luton. Ha degollado a un taxista y usado su vehículo para llegar allí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Mierda, va dejando un reguero de cadáveres –maldijo Charles. ‑ ¿Tienen controlada a la prensa?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Hasta ahora ningún problema, no han aparecido. Hay algo más señor –tartamudeó Hagen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Suéltelo ya, hombre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Señor, ha robado una avioneta y también ha asesinado al piloto. Ha logrado despegar sin permiso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑El hijo de puta sabe pilotar. Continúe Hagen, ‑ordenó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Nos lleva más de tres horas de ventaja. El cabrón vuela bajo y los radares no lo han detectado. Hemos tenido que hacer uso del satélite. Según las primeras imágenes, parece que se dirige hacia España, hasta la próxima pasada no podemos saber a dónde exactamente. Un momento señor –pidió Hagen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Señor nos llegan nuevas imágenes, contacto confirmado, está a punto de aterrizar en un pequeño aeródromo situado en Oviedo, en el norte de España.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑¡Joder! ¿A quién tenemos en Madrid? Por favor, compruébelo –rogó Charles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Ya lo hemos hecho, señor, tenemos a dos agentes en la embajada, le estará llegando ahora mismo la información por e-mail.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;‑Gracias muchacho, buen trabajo, ahora váyase a dormir, mañana a las seis en punto le quiero en el aeropuerto de Heathrow. Nos vamos a España –informó Charles.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a su domicilio notó que se encontraba algo mal, se acordó de la información sobre la gripe y se tomó un par de aspirinas. ‑Espero que no vaya a peor –pensó mientras se tumbaba en la cama algo magullado y se quedaba profundamente dormido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-8508298270311720228?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/8508298270311720228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=8508298270311720228' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8508298270311720228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8508298270311720228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-10-no-te-ocultes-joder-dijo.html' title='Capítulo 10'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-4597727370249256856</id><published>2008-04-22T14:54:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:50:41.313+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 9</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 9&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La primera en llegar fue Sonia y con bastante antelación, si eso ya le hizo preocuparse, cuando vio a Nuria, una doctora amiga suya, supo que había serios problemas.&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pasaron a la cocina, les sirvió una copa de vino y empezaron a hablar de temas triviales, hasta que la conversación derivó, inevitablemente, a la cuestión de la gripe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Le he contado a Nuria todo lo que sabemos –comenzó diciendo Sonia–, y al final decidimos que lo mejor sería que viniese y entre todos llegáramos a una conclusión.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Siento haber venido sin invitación –se disculpó Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–No tienes que disculparte, faltaría más, en todo caso te agradezco que hayas venido –contestó Carlos con sinceridad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Mejor será que expongas tú lo que sabemos –sugirió Sonia mirándola.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Bien, hemos contabilizado más de un centenar de casos de gripe hoy, y eso en un centro de salud que cubre una simple zona residencial. He contactado con una amiga que trabaja en el hospital Juan Canalejo de La Coruña y allí han estado desbordados, probablemente, según ella, han tenido más de dos mil pacientes con idénticos síntomas y parece ser que el resto de hospitales de la nación están igual de saturados. Estamos ante una epidemia en toda regla, no creo que el gobierno tarde en reaccionar, seguramente mañana por la mañana darán una rueda de prensa –expuso Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Cuál es tu opinión? ¿Es una gripe? –preguntó Carlos con preocupación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Que se den tantos casos en un mismo día es prácticamente imposible. Creo que estamos ante una epidemia provocada, sin duda. La enfermedad no sigue el típico patrón de un primer o primeros pacientes muy localizados y luego una extensión progresiva. Estamos ante millares de enfermos al mismo tiempo y en todo el territorio nacional, está clarísimo. En cuanto a que sea gripe… no lo creo, pese a que inicialmente los síntomas son los mismos. ¿Pensáis que alguien que se tomase las molestias de propagar una enfermedad lo haría con una simple gripe, aunque fuere una de las más virulentas? yo sinceramente creo que no –concluyó con expresión bastante seria Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¡Joder!, crees que puede ser una especie de ataque biológico, entonces –preguntó Sonia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Decídmelo vosotros, creo que tenéis algo que enseñarme –inquirió Nuria.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Qué te parece si esperamos que lleguen mis amigos? –sugirió Carlos algo tenso.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Perfecto –respondieron las dos casi al unísono.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros en llegar fueron Jorge y Esther. Tenían veintinueve y treinta años respectivamente; llevaban viviendo juntos dos años y medio y habían decidido pasar por el altar el próximo verano. Ambos eran administrativos de una multinacional de seguros, en la que se habían conocido. De carácter serio y algo reservado, Jorge, se sentía muy cómodo entre amigos y en el transcurso de las reuniones pasaba a ser uno de los más bromistas y divertidos, mientras que ella, más tranquila e introvertida, era su contrapunto perfecto.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Minutos más tarde y mientras estaban todos en el salón llegaron Jaime, María y Toni. Habían pasado a recoger a éste último porque tenía su coche en el taller. Jaime era un conductor de autobús urbano de treinta y siete años, extrovertido y campechano, se le echaba de menos cuando no estaba. María lo conoció hacía diez años, cuando conducía el autobús que la llevaba a la universidad y el flechazo había sido mutuo. Cuando ella cumplió los veintiocho, decidieron casarse. Ya habían pasado tres años y se notaba que eran muy felices. Recientemente habían decidido aprovechar su título de Odontóloga y montar una clínica dental que empezaba a dar sus frutos. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a Toni, era el compañero de fatigas de Carlos, amigos desde la infancia y de aficiones y gustos muy parejos. Hace dos años había decidido dejar su trabajo de comercial y preparar unas oposiciones al cuerpo de bomberos. Las aprobó a la primera y llevaba ya tres meses en su nuevo empleo. A sus treinta años recién cumplidos se le veía más contento que nunca y no paraba de contar anécdotas que sucedían en su trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Después de los preceptivos saludos y presentaciones ‑no conocían a la doctora‑, tomaron asiento para cenar. María, gentil como siempre, ayudó a Carlos a servir la mesa. La cena fue sencilla y sabrosa, aunque no faltaron las bromas hacia el anfitrión y su poca pericia culinaria, bromas que como siempre aceptó de buen grado. –Por lo menos –se disculpaba siempre–, voy acertando con el vino.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Tengo que contaros algo y, aprovechando que todos tenemos una copa y estamos más relajados, creo que es el momento adecuado. Por favor dejadme acabar y luego si queréis podéis hacer preguntas –rogó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos asintieron en silencio, sobre todo al ver que tanto él como Sonia y Nuria estaban más bien serias y algo nerviosas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando concluyó la exposición de los hechos ya conocidos quiso añadir algo más.&lt;br /&gt;–Además, he echado un vistazo rápido por internet y, tanto en Argentina como Chile se están dando casos, así como en Francia e Inglaterra. Supongo que podemos estar ante algo a escala mundial –finalizó con expresión muy seria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bueno, la pregunta del millón la tendré que hacer yo, ya que tú no te decides a contarlo –dijo Jaime‑, ¿qué hay en el puto maletín?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carlos se levantó asintiendo, salió de la estancia y regresó con un maletín metálico cuadrado, de unos cuarenta centímetros de lado y siete de grosor. Lo depositó sobre la mesa, lo abrió y mostró el contenido a los presentes. Todos parecían perplejos ante lo que veían y, menos él, hicieron sus cuentas mentalmente&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-4597727370249256856?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/4597727370249256856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=4597727370249256856' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4597727370249256856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4597727370249256856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-9-la-primera-en-llegar-fue.html' title='Capítulo 9'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-2698678847658484718</id><published>2008-04-18T09:07:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:51:02.413+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 8</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 8&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Londres, siete de la tarde hora local&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Estaban estacionados a unos quince metros de la vivienda, en un conocido barrio residencial. Los dos agentes de policía estaban realizando una operación de vigilancia, la orden procedía directamente del ministerio, con lo que se puso en marcha en apenas un par de horas. Se encontraban en el interior de una furgoneta rotulada con el nombre de una empresa de reformas. En su interior había una completa minicentral de escucha y grabación. Los dos eran expertos en ese campo. No tenían órdenes de intervenir, sólo llamar a un número de teléfono en caso de que el sujeto apareciese por su domicilio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–¿Has oído? Me ha parecido que algo rozaba la furgoneta –susurró Cooper.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Yo no he oído nada, tómatelo con calma, esto será muy aburrido y seguramente no aparezca.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;En el cuartel general del Servicio de Seguridad Británico (Popularmente conocido por el MI5), sito en Thames House, el oficial Charles esperaba impaciente una llamada en su despacho.&lt;br /&gt;Pulsó un botón de su teléfono. –Dígame señor –contestó la voz de su secretaria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Póngame con Scotland Yard, el señor Louis Bock –ordenó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Le paso, señor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Dime Charles, preguntó una voz cansada al otro lado del teléfono.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–¿Cómo que dime? ¿Ha llegado la orden para la vigilancia? –preguntó exasperado.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Claro, te envié la confirmación hace una hora. He mandado a un par de agentes.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–¿Dos hombres sólo? ¿Es que no sabéis leer, exigí un operativo completo? –rugió enfadado.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Tranquilo son mis mejores hom…&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;–Eran –interrumpió impaciente–, a estas horas estarán muertos. Maldita sea, porqué siempre lo hacéis tan difícil –finalizó, colgando.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Salió de su despacho como un torbellino. –Avise al equipo, en cinco minutos en la sala de operaciones, totalmente armados –ordenó apresuradamente a su secretaria mientras corría ya escaleras abajo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;No llevaba ni dos minutos en la sala cuando llegaron sus hombres.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;–Señores –comenzó–, la policía ha mandado dos hombres de vigilancia, si el sujeto se encontraba allí ya estarán muertos. Tenemos prioridad absoluta, ya están montando el dispositivo de tráfico para darnos vía libre. Las órdenes son sencillas, actúen por parejas según lo ensayado y disparen a matar, no duden o no lo contarán. ¿Alguna pregunta? Bien, vamos allá –concluyó.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Llegaron en dos vehículos y se desplegaron sin mediar palabra. La calle estaba cortada por la policía en ambos lados. Charles vio que la puerta de la furgoneta de vigilancia estaba abierta y maldijo en voz baja. Cuando llegó pudo observar dos cuerpos desplomados en el suelo y mucha sangre. No se paró a tomar sus constantes vitales, sabía cuales eran. Señaló hacia una casa y el equipo se dirigió allí, derribaron la puerta y entraron. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Estaba totalmente a oscuras, sólo la luz que equipaban sus fusiles de asalto penetraba algo en la negrura. Apenas los cuatro primeros agentes habían tomado posiciones cuando seis hombres salieron, sin hacer ruido, de las dos estancias de la planta inferior y atacaron con ferocidad. Sólo uno de los agentes dudó y le costó un limpio tajo en su vientre, producido por un simple cuchillo de cocina, por el que se empezaron a desparramar sus intestinos. El resto abrió fuego con milimétrica precisión, destrozando cinco cabezas en apenas dos segundos. El agente herido, perplejo, sabedor de su final y viendo como su agresor caía sobre él, reaccionó al fin abriendo fuego y, si bien no fue tan preciso como sus compañeros, logró vaciar el cargador y destrozar, literalmente, a su oponente antes de caer muerto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Mientras esto ocurría, Charles y los otros tres agentes se dirigieron con presteza a la parte superior de la casa. Mientras subían se les echaron encima otros dos hombres que despacharon con facilidad, luego se dividieron por parejas y cada una entró en una habitación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Chapman se desplomó nada más traspasar el umbral, Charles barrió la habitación de izquierda a derecha con una ráfaga, vació el cargador pero no vio nada, ni siquiera qué había alcanzado a su compañero. Tiró el fusil y desenfundó su pistola. No le valió de nada, algo golpeó su costado y lo derribó, perdiendo su arma. Mientras sacaba el cuchillo que llevaba oculto en la pernera de su pantalón, escuchó el sonido de la puerta al cerrarse.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;–Charles, Charles Duncan, no te esperaba tan pronto –tronó una voz grave y penetrante.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-2698678847658484718?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/2698678847658484718/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=2698678847658484718' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2698678847658484718'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2698678847658484718'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-8-londres-siete-de-la-tarde.html' title='Capítulo 8'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-3440497249013427859</id><published>2008-04-17T03:48:00.012+02:00</published><updated>2008-07-03T10:51:19.014+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 7</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 7&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Viernes, 28 de marzo de 2008&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Qué le pasa? –preguntó el doctor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le describió sus síntomas: Dolor de cabeza, fiebre, debilidad, mucosidad…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bien, tiene casi treinta y nueve de fiebre y está muy pálido…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Lo sé, estoy destrozado, no tengo fuerzas ni para ponerme en pie. Me encuentro fatal.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No se preocupe, está enfermo, eso es evidente. Ha contraído una gripe, es algo normal en estas fechas, el cambio de estación nos coge a todos desprevenidos. ¿Cuánto tiempo lleva así? –preguntó el doctor.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Un par de días creo, pero hasta hoy no estaba tan mal.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bueno, reposo absoluto. Beba mucho líquido, nada de alcohol y haga comidas ligeras. Voy a recetarle un antigripal, tómelo tres veces al día; los síntomas irán remitiendo y en tres o cuatro días ya estará curado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Gracias –dijo el paciente aliviado, como ocurre siempre que alguien va al médico y descubre que su problema no va a llevarle a la tumba.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los casos empezaron a multiplicarse exponencialmente por toda España, en cuestión de horas se habían producido más de un millón y eso sin contar los que no acudieron a ningún centro sanitario o a un médico y optaron por auto medicarse. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tras ir al mercado, Carlos decidió dejarse caer por el centro de salud donde trabajaba Sonia, una auxiliar de enfermería que había conocido durante la rehabilitación. Eran buenos amigos, amantes ocasionales incluso, aunque sin compromiso de ningún tipo. Ella era una belleza de su misma altura, sobre un metro setenta y cinco, de veintisiete años, con una larga y sedosa melena rubia. Sus ojos, de un verde esmeralda, cálidos, arrebatadores, le daban a su mirada un aire felino. Lucía siempre un ligero bronceado, lo que hacía prácticamente innecesario el uso de maquillaje. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La llamó y quedaron de verse en la cafetería que había enfrente al centro de salud. Mientras conducía algo distraído, intentaba ordenar sus ideas para ver cómo le explicaría la situación, esperando que no le tomase por un loco, aunque siempre estaba el maletín ‑que prudentemente llevaba en su maletero en el interior de una mochila‑, como prueba, suponía, irrefutable. Si hubiese estado más atento habría advertido que tres vehículos por detrás del suyo iba un Audi A4 azul oscuro, el mismo que lo seguía desde que salió de su domicilio por la mañana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estaba esperándole sentada en la última mesa del local, de espaldas a la entrada, distraída hojeando una revista. La sorprendió con un beso en la mejilla y se sentó enfrente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No me llamas, no me escribes… me tienes un poco abandonada –bromeó ella.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑Lo siento, llegué anoche de Madrid, ya sabes, por lo de la indemnización y aproveché para quedarme un par de días por allí de turismo –se disculpó algo azorado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Es cierto, lo había olvidado, ahora tengo un amigo rico, espero que por lo menos me invites a cenar a un buen restaurante –sugirió ella coqueteando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Bueno eso está hecho, pero antes tenemos la de hoy en mi casa, por cierto, hemos quedado a las nueve, ¿no se te habrá pasado?...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–De ninguna manera, además tengo ganas de algo de diversión y tengo libre hasta el martes. Bueno y, ¿qué es eso tan importante que no puede esperar a esta noche? –preguntó intrigada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mientras le estaba narrando lo sucedido se fijó por primera vez en el Audi azul. No podía ver el interior, puesto que llevaba las lunas tintadas. Como estaba estacionado justo delante del centro de salud, supuso que sería un alto cargo de sanidad de visita y no le dio más importancia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;‑¿Llevas el maletín contigo? –interrogó curiosa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Sí, por supuesto, está aquí en mi mochila. ¿Quieres echarle un vistazo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ahora no tengo tiempo, tengo que volver al trabajo, hoy no hemos tenido un respiro, parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para tener gripe.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–¡Joder! –exclamó Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Espera, espera, ¿crees que puede tener relación? –preguntó alarmada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–No lo sé, ese es tu campo, pero podrías comprobar si los casos de gripe sólo se han producido aquí o también en otros lugares, mientras, yo en casa echaré un vistazo por la red, ¿te parece? &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Estoy de acuerdo, nos vemos allí, intentaré llegar un poco antes –contestó ella con preocupación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aprovechó el trayecto en coche de camino a su casa para llamar a sus amigos y confirmar su asistencia. Todos habían contestado afirmativamente. –Vaya, los de sanidad también se van –pensó mientras miraba por el retrovisor y veía nuevamente al Audi azul. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-3440497249013427859?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/3440497249013427859/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=3440497249013427859' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3440497249013427859'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/3440497249013427859'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-7-viernes-28-de-marzo-de-2008.html' title='Capítulo 7'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-4540473065585936719</id><published>2008-04-16T13:41:00.008+02:00</published><updated>2008-04-16T14:07:34.376+02:00</updated><title type='text'>Comentario del autor</title><content type='html'>&lt;span style="color:#009900;"&gt;Comentaros que esta semana tocan tres entradas (Hay que celebrar la visita 5.000, que por cierto, impresiona). Además, dos contestaciones a mails que me han llegado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;1.- El editor de textos del blog no me deja hacer los "punto y aparte", ni el interlineado como yo quiero. Tampoco me permite usar el guión largo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;2.- &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Alguien está haciendo spam en el diario 20minutos e incluye la dirección del blog. Gracias por la publicidad pero, por favor, deja de hacerlo. Ya se han quejado los del periódico (Con toda la razón), entiendo que tiene que ser muy molesto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Gracias por vuestras opiniones y espero que sigáis ahí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;Saludos.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-4540473065585936719?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/4540473065585936719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=4540473065585936719' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4540473065585936719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/4540473065585936719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/comentario-del-autor.html' title='Comentario del autor'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-978745641318556333</id><published>2008-04-14T09:31:00.009+02:00</published><updated>2008-07-03T10:51:37.049+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 6</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 6&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Vivía en una casa unifamiliar de construcción moderna, cercada por un imponente muro de piedra de tres metros de alto, lo cual a parte de la evidente seguridad, permitía también un alto grado de intimidad. La había mandado construir en una pequeña colina en las afueras de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Constaba de dos plantas, de unos ciento cincuenta metros cuadrados cada una, más un garaje con capacidad para dos vehículos, comunicado con un sótano perfectamente acondicionado como bodega, ya que el vino era una de sus pasiones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En la parte trasera había construido una pequeña piscina, así como una preciosa barbacoa. En la finca que rodeaba la vivienda, de unos dos mil metros cuadrados, había plantado césped y algunos árboles frutales que ya empezaban, por lo menos, a producir algo de sombra. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Enterrado a la derecha de su vivienda tenía un depósito de gasóleo de mil trescientos litros que hacía funcionar, además de la caldera para la calefacción y agua caliente, un pequeño generador de emergencia de cinco kilowatios y medio que había instalado el pasado año, del que tenía que hacer uso más de lo que le gustaba, sobre todo en invierno, debido a los frecuentes cortes en el suministro eléctrico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La estancia más espectacular era el salón, enorme pero acogedor y muy luminoso, ya que una de sus paredes estaba formada casi en su totalidad por un enorme ventanal. En la pared de enfrente colgaba, imponente, su flamante televisor de plasma de cincuenta pulgadas, bien acompañado por un sistema de sonido de última generación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La decoración era sobria, minimalista; destacaba, colgada en la pared, una Shinken&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Musashi&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;, obra maestra forjada por el maestro Sivarat San. Le había costado casi ocho mil dólares y habían tardado siete meses en enviársela desde que la encargó. Debajo de la misma podía verse una escopeta Remington 870 Marine Mágnum niquelada. Llamaba la atención de todas las visitas, casi en mayor medida que la catana. Se había hecho con ella en una subasta de la guardia civil, a un precio irrisorio. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Nada más llegar a su domicilio se desplomó en el sofá, habían estado tomándole declaración casi durante una hora y, entre eso y el viaje, estaba agotado. No pusieron en duda su testimonio, así que supuso que había controlado bien sus nervios. Le dolía la cabeza a horrores, aun así se sirvió una copa de Matarromera, un excelente vino tinto crianza de 2001. Sujetó la copa por el tallo, la agitó suavemente y bebió un sorbo paladeando el exquisito caldo, relajándose al fin. Mientras pensaba en lo sucedido en la jornada de hoy recordó que había invitado a sus amigos a cenar mañana en su casa, para celebrar su recuperación. Se dejó llevar por el placer del vino mientras pensaba en el menú que les prepararía. Seguramente unos entrantes de ibéricos seguidos de una lubina a la sal, una de las pocas recetas que sabía preparar perfectamente, dada su poca pericia en los fogones. Lo regarían todo con un vino blanco, un espléndido albariño sin etiquetar que le habían regalado, así como un tinto suave, casi con toda seguridad un Gomellano, reserva de 1999. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Tomó nota mentalmente de la lista de la compra para el día siguiente, acabó la copa de vino y decidió irse a dormir, un poco abrumado por los acontecimientos y todavía impresionado por el contenido del maletín. Pensó que lo mejor era descansar y tomar al día siguiente las decisiones más fríamente. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; En el original japonés, catana forjada a mano mediante métodos únicamente artesanales.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=8108841179206579833#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Una de las marcas más prestigiosas de catanas en Japón. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-978745641318556333?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/978745641318556333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=978745641318556333' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/978745641318556333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/978745641318556333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-6-viva-en-una-casa-unifamiliar.html' title='Capítulo 6'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-2194776512064545189</id><published>2008-04-10T10:02:00.004+02:00</published><updated>2008-07-03T10:52:02.119+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 5</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 5&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La Coruña (España), 27 de marzo de 2008&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Carlos Sánchez era un hombre soltero de treinta años, alto, de constitución atlética, facciones marcadas, pelo negro frondoso salpicado ya de algunas canas y unos ojos azules y penetrantes. Acababa de llegar al aeropuerto, había viajado a Madrid para recibir de la aseguradora un imponente talón correspondiente a su indemnización por un accidente de tráfico que lo tuvo de baja durante casi dos años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después de casi un año y medio de durísima rehabilitación no le habían quedado secuelas físicas de importancia, tan sólo unas pequeñas molestias en su tobillo izquierdo cuando practicaba algún deporte intenso. Las otras heridas, las psicológicas, no se habían cerrado todavía –no viajaba sólo en el momento del accidente–, y dudaba que lo hicieran algún día, sin embargo, procuraba no exteriorizarlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Había adquirido un coche nuevo, un capricho que se podía permitir, ya que además del dinero de la aseguradora, obtuvo también una importante cantidad de su anterior empresa, debido a lo improcedente de su despido. Podría vivir sin trabajar, siempre y cuando no cometiera más excesos, aunque seguramente volvería al mundo laboral. Lo que tenía claro es que ya no lo haría como administrativo y sí como su propio jefe; ventajas de tener dinero.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se dirigía con su flamante Volkswagen Touareg negro, un impresionante todoterreno de trescientos trece caballos de potencia, a su domicilio. Apenas había salido del aeropuerto cuando vio el siniestro. Nunca supo si fue el azar, el destino… pero lo evidente es que, casualidades o no, de no haber sido por su grave accidente no habría regresado hoy de Madrid, no se habría encontrado con Chin Fang y, probablemente, no hubiese salvado su vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Detuvo su automóvil apenas unos metros detrás del accidentado, era un Nissan Almera y se encontraba volcado en el arcén derecho. Encendió las luces de emergencia y salió inmediatamente de su vehículo. Cuando empezaba a dirigirse hacia el accidente vio que una persona intentaba salir por la ventanilla; echó a correr reprochándose su lentitud. Al llegar lo agarró por debajo de los hombros y tiró despacio. El hombre, se fijó en que era asiático, gemía de dolor y tenía un profundo corte que le cruzaba todo el lado derecho de su rostro así como un gran trozo de cristal incrustado en el abdomen. Cuando logró sacarlo del coche le llamó la atención un maletín metálico que asía con firmeza y que llevaba esposado a su mano. Se sentó en el suelo y lo recostó en sus piernas susurrándole unas palabras de ánimo, aunque en su fuero interno y apreciando las heridas que tenía, no hacía falta ser médico para saber que no pasaría de esta noche. Sacó el teléfono móvil de su bolsillo y cuando se disponía a llamar a los servicios de emergencia, el asiático, con renovadas energías lo sujetó por la muñeca a la vez que decía: –no hay tiempo, escucha.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Tranquilo, amigo –le dijo Carlos profundamente sorprendido por su reacción–, sólo voy a avisar a una ambulancia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Lo que tengo que decirte es más importante… –contestó entre jadeos con la voz entrecortada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Me llamo Chin Fang y trabajo para…&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Eso no importa ahora –interrumpió Carlos pensando que deliraba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Silencio, déjame terminar, me lo agradecerás. Mi objetivo era verter una sustancia en el embalse que abastece a esta ciudad. He finalizado con éxito mi misión. Me dirigía al aeropuerto para volar hacia Madrid y luego salir hacia mi país, cuando he tenido este percance. Ya no veré de nuevo mi patria. Ahora viene lo importante, esto puede salvarte –dijo señalando el maletín–, la llave de las esposas está en un bolsillo de mi pantalón. Con mi muerte cerca alcanzo a discernir que he obrado mal, aunque he cumplido con mi deber. Sin embargo te doy una oportunidad, no la desperdicies y perdóname por… –concluyó entre estertores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–No entiendo a qué viene esto, ¿a qué te estás refiriendo, que tipo de sustancia has vertido… qué…? –preguntó angustiado Carlos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero ya no hubo más respuestas. Había logrado mantenerse con vida, en un esfuerzo supremo, el tiempo suficiente para mencionarle esos hechos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin más dilación lo dejó cuidadosamente en el suelo, registró su bolsillo y con una de las llaves que encontró abrió las esposas y, pensando que alguien haría menos preguntas si no las encontraban con el cadáver, las guardó en su maletero junto con el maletín metálico. Luego llamó a una ambulancia, a la guardia civil y se sentó al lado de Chin, preguntándose si todo lo que le había revelado sería cierto y, de serlo, cómo debería actuar y a quién se lo diría. Mientras veía acercarse las luces de la ambulancia una última pregunta acudió a su mente: –¿Qué coño contendría el maletín?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-2194776512064545189?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/2194776512064545189/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=2194776512064545189' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2194776512064545189'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2194776512064545189'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-5-la-corua-espaa-27-de-marzo-de.html' title='Capítulo 5'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-10369377881892942</id><published>2008-04-07T14:16:00.003+02:00</published><updated>2008-07-03T10:52:21.906+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 4</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 4&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;23 de marzo de 2008, en algún lugar de Pyongyang (Corea del Norte)&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El general Min-ho Park estudiaba atentamente el dossier que le había entregado el coronel Bae Li.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;– ¿Estos datos son correctos? ¿Me garantiza la efectividad que indican? –interrogó el general.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Totalmente mi general, después de cuatro meses de pruebas, los científicos han llegado a la conclusión que la efectividad rondará el sesenta y cinco o el setenta por ciento. La propagación se conseguirá tanto por contacto físico como por aerosol, de manera similar a un simple catarro. También han constatado que en el agua dulce la propagación es excelente, incluso superior a los otros métodos –explicó Bae.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Tenemos preparadas las vacunas necesarias para nuestro ejército y las personas que ha ordenado –añadió el coronel.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Mis felicitaciones, lo ha conseguido con casi tres meses de adelanto –manifestó realmente sorprendido el general.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Gracias mi general, es mi deber, por fin conseguiremos que nuestra nación logre la supremacía que merece –aseveró con orgullo Bae.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;– ¿Cuándo sería capaz de ponerlo todo en marcha?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Si me da la orden, en diez días nuestros agentes habrán acabado la distribución en sus respectivos países… a los quince reinará el caos mundial –afirmó con serenidad el coronel Bae.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Ponga en marcha la operación y cierre las fronteras hoy mismo, imponga el toque de queda y envíe un comunicado a las embajadas explicando que es debido a unas maniobras militares, no pedirán más explicaciones –ordenó el general.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–A sus órdenes –respondió, acto seguido se cuadró, saludó marcialmente y salió de la habitación.&lt;br /&gt;Min-ho se levantó y contempló la ciudad a través de su ventana. – ¿Cómo acabaría lo que estaba a punto de empezar? ¿Conseguiría sus objetivos? ¿Sería al fin la República Popular de Corea la “superpotencia” que debía ser? ¿Descubrirían sus planes?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las preguntas se agolpaban en su mente, –el tiempo –exclamó en voz alta–, el tiempo será mi juez inexorable. Se dirigió a un armario que había en la habitación, recogió una jeringuilla que contenía quince centímetros cúbicos de un líquido lechoso y sin más dilación se la clavó en el hombro izquierdo e inyectó el líquido en su cuerpo. Luego la guardó en el armario y salió de su despacho rumbo a su domicilio, como otro día más.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-10369377881892942?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/10369377881892942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=10369377881892942' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/10369377881892942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/10369377881892942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-4-23-de-marzo-de-2008-en-algn.html' title='Capítulo 4'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-2700244084536240181</id><published>2008-04-04T14:33:00.005+02:00</published><updated>2008-07-21T19:48:00.471+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 3</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 3&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Encendió dos bengalas y las lanzó delante, a izquierda y derecha. La luz dejó entrever una estancia rectangular, con una singular mesa de unos dos metros de largo justo en medio, coronada por una hilera de velas apagadas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Te estaba esperando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La voz era fuerte, grave, gutural. Había sonado a su derecha, sin embargo, allí no había nadie.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Dónde estás engendro? –preguntó, buscándolo con la mirada. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Aquí me tienes –y al momento apareció delante de él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿De dónde había salido? ¿tan rápido era? –esas preguntas rondaban su mente, mientras lo observaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tenía delante de él a un sujeto de casi 1,90, de pelo negro y largo, con unos ojos penetrantes e hipnóticos de un azul intensísimo, rostro amarillento y facciones cuadradas; era de una gran corpulencia. En su mejilla derecha se podía observar una cicatriz con forma de tres líneas paralelas de un centímetro de longitud y más bien gruesas. Vestía una especie de túnica negra que dejaba ver unas manos alargadas y huesudas, en cuyos dedos destacaban unas espantosas uñas negras y puntiagudas. Infundía temor con su sola presencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Con toda la velocidad y destreza que pudo, Singleton, acercó la mano derecha a su espalda y desenfundó de debajo de su camisa un pequeño revolver que llevaba oculto, mientras se arrodillaba para poder apuntar mejor. Extendió sus brazos, apuntó y disparó sus seis balas. Todas dieron en el torso de su oponente, no habría podido fallar, estaba a menos de dos metros. Increíblemente éste apenas se trastabilló y dio un paso hacia atrás. Singleton no se impresionó, sabía que esas balas sólo lo debilitarían unos segundos, así que, sin más dilación cogió el cuchillo que llevaba colgado en su cinturón y saltó hacia delante agarrando al ser por el cuello. Los dos cayeron al suelo forcejeando, Singleton logró ponerse encima a horcajadas, –podía lograrlo –pensaba. Sujetó el cuchillo firmemente y empezó a clavarlo en el corazón de su enemigo. La punta ya había hendido en su carne, cuando el ser lo asió brutalmente por el cuello, con una despiadada sonrisa de triunfo en su rostro, levantándolo con una fuerza descomunal, mientras con la otra mano le despojaba del cuchillo, fracturándole el brazo en la acción con extrema facilidad. El dolor lacerante le hizo gritar mientras era lanzado por los aires. Su espalda impactó contra la pared de la cabaña, se escuchó un sonoro “crac” y el golpe le hizo expulsar todo el aire de sus pulmones, a la vez que se rompía tres o cuatro vértebras. Entonces todo quedó a oscuras y en silencio.  &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Despertó con fuertes dolores de cabeza, pero extrañamente no le dolía ninguna otra parte de su cuerpo. Estaba acostado boca arriba, podía apreciar las vigas viejas y torcidas del techo de la cabaña y la luz de unas velas detrás de su cabeza. Al intentar moverse comprobó que no podía, se había roto la espalda. Intuyó que estaba sobre la mesa y entendió que había perdido la partida, nada podía hacer más salvo rezar, era su fin. –Maldición, ahora que está amaneciendo –pensó, viendo como los primeros rayos de sol se filtraban por las rendijas de la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Veo que por fin has recuperado la consciencia –dijo la voz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Maldito seas, no lo lograrás, serás perseguido, no obtendrás descanso alguno ni paz, tu estirpe morirá contigo –gimió Singleton visiblemente alterado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¡Ja ja! –rió atronadoramente–, tus ojos no verán otro amanecer. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Me reuniré con Dios, entonces.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–¿Dios? –Preguntó con sorna el ser–. ¡No hay Dios!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entonces se inclinó hacia Singleton, y…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;–Es… tu fin –logró balbucear, antes de exhalar por última vez y fallecer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sobresaltado por ese estertor final y también por sus agudos sentidos, el ser se giró, se acercó a la puerta de la cabaña y lo vio, – ¿Cómo era posible, habrían inventado un arma definitiva contra ellos? No, no era un arma. El destino quizá. Asumió su final, sonriendo, sabía que sería vengado, Singleton se había equivocado…&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La brillante bola de fuego se fue haciendo más y más grande, era algo insólito, incluso bello. No llegó a tocar el suelo, explotó en el aire, suspendiéndose mayestática. Todos los seres vivos que estaban mirando el objeto en cien kilómetros a la redonda quedaron cegados para siempre, un segundo después, el ser, Singleton y todo el conjunto de cabañas quedó reducido a cenizas. El humo y los gases liberados se elevaron en el cielo en forma de hongo de unos sesenta kilómetros de alto y unos treinta de ancho. La onda expansiva destruyó toda vida en un radio de cincuenta kilómetros, arrancó árboles de cuajo y tumbó, dormidos para siempre, postrados ante tal poder de destrucción, a los más resistentes.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de estaciones sismológicas del mundo registraron el fenómeno e identificaron el punto de impacto pero únicamente en una, la de Londres, alguien apellidado Duncan derramaba unas lágrimas, mientras rezaba una oración embargado de una profunda emoción. Se había logrado, pero no de la forma pensada. Habían pagado un precio muy alto, demasiado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-2700244084536240181?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/2700244084536240181/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=2700244084536240181' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2700244084536240181'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2700244084536240181'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-3-encendi-dos-bengalas-y-las.html' title='Capítulo 3'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-8056717557954575198</id><published>2008-04-02T09:26:00.012+02:00</published><updated>2008-07-03T10:53:46.653+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 2</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Capítulo 2&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Las cabañas estaban situadas en un pequeño cañón sin salida, eran cinco. Estaban dispuestas formando un pentágono. Las cuatro primeras, de semejantes dimensiones, y la más alejada, un poco mayor. &lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se hallaban a unos cien metros de las dos primeras cuando los vieron; en principio eran cuatro o cinco, pero a medida que se iban acercando su número crecía. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Shaw&lt;/span&gt; corría con un cigarro encendido en la boca e iba contando mentalmente, notaba latir su corazón a un ritmo que no había sentido antes, sabía que era por el terror más que por el esfuerzo.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Podía ver al menos a veinte o treinta de esos seres. Portaban cuchillos, hoces e incluso palos, otros iban con las manos desnudas. Mientras se preguntaba si algún día volvería a su hogar, sacó un cartucho de dinamita, acercó el cigarro, encendió la mecha y lo lanzó contra la multitud. El estallido fue más ensordecedor si cabe, debido al silencio sepulcral. Una docena de cuerpos volaron por los aires entre miembros amputados y sangre, en lo que era la carnicería humana más espantosa que había visto nunca.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El grupo se detuvo mientras &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Shaw&lt;/span&gt; se dedicaba a encender y lanzar, a toda la velocidad que podía, con su rostro bañado en lágrimas. Apenas estaban a unas docenas de metros de ellos y la escena que estaban presenciando era dantesca, como salida de una pesadilla.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A cada momento aparecían más y más e iban acercándose a ellos peligrosamente, –¡la dinamita no será suficiente, voy a volar las cabañas que pueda. Será mejor que nos dividamos y lo intentemos por separado! –gritó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Shaw&lt;/span&gt; entre el estruendo producido por las explosiones. –Os cubriré, ¡vamos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;moveos&lt;/span&gt; y buena suerte!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las dos primeras cabañas volaron en mil pedazos, entonces se separaron sin mediar palabra, sabían que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Shaw&lt;/span&gt; no duraría mucho. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Singleton&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Duncan&lt;/span&gt; iban juntos y cuando atravesaron la humareda de las explosiones se encontraron con otros treinta o cuarenta seres. –¿De dónde coño pueden salir tantos? –Preguntó retóricamente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Duncan&lt;/span&gt;, –va a ser imposible llegar al final, son demasiados.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Acto seguido y con toda la firmeza de la que eran capaces empuñaron sus revólveres y comenzaron a disparar, los cuerpos caían cerca de ellos, diez, quince… pronto se quedaron sin municiones. Ya no les daría tiempo a recargar de nuevo, estaban demasiado cerca, así que desenvainaron sus espadas y empezaron a abrirse paso a mandobles.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No miraban atrás, peleaban hombro con hombro, cada vez más extenuados preguntándose en silencio que habría sido de sus compañeros. Prácticamente estaban rodeados y ya les habían herido levemente varias veces, parecía que no lo iban a conseguir, cuando de repente la muchedumbre perdió todo el interés en ellos y empezó a dirigirse hacia la última cabaña.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Singleton&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Duncan&lt;/span&gt; se miraron sorprendidos, no veían a ninguno de sus compañeros. Súbitamente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Duncan&lt;/span&gt; gritó, señalando hacia la cabaña:&lt;br /&gt;–¡Allí, allí, es &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Shaw&lt;/span&gt;, parece malherido, ha conseguido llegar!&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–Vayamos hacia él, su dinamita nos vendrá muy bien –advirtió &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Singleton&lt;/span&gt; señalando hacia la multitud que se dirigía hacia &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Shaw&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Empezaron a correr con todas las fuerzas que les quedaban, entonces vieron que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Shaw&lt;/span&gt; les hacía una señal para que se detuvieran. Estupefactos vieron como arrojaba sus armas y comenzaba a correr hacia los seres dejándose arrollar por ellos. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Duncan&lt;/span&gt; no pudo soportarlo y echó a correr hacia su amigo. –¡No, no, maldita sea &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Shaw&lt;/span&gt;! –chillaba.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;–¡Detente, espera, no vayas, ya está perdido, va a...! –intentó advertirle &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Singleton&lt;/span&gt; comprendiendo la situación.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;No llegó a terminar la frase, cuando se vio lanzado por el aire. La explosión había sido realmente espectacular. Aturdido, sangrando por sus heridas y con un tímpano reventado se incorporó despacio y comprendió lo que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Shaw&lt;/span&gt; había hecho. Se había sacrificado, atrayendo a todo el tropel y haciendo explotar toda la dinamita que llevaba con él.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Había restos humanos y sangre por todas partes, parecía el mismo infierno, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Duncan&lt;/span&gt; yacía en el suelo a unos metros de él. Echó una ojeada a su alrededor intentando encontrar a alguno de sus compañeros, pero no vio a ninguno, parecía ser que todos habían caído. Cuando hizo ademán de acercarse a auxiliar a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Duncan&lt;/span&gt;, éste negó con la cabeza y a duras penas logró señalar con su mano hacia la última cabaña. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Singleton&lt;/span&gt; asintió apesadumbrado y comprendiendo que todo dependía ya de él, se dirigió hacia el punto final de su misión.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Al llegar a la entrada se detuvo, murmuró una plegaria, inspiró profundamente y de una patada abrió la puerta. Entonces, extrañamente sereno y falto de temor, asumiendo su destino, cruzó el umbral y penetró en la oscuridad de la cabaña.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-8056717557954575198?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/8056717557954575198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=8056717557954575198' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8056717557954575198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/8056717557954575198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/captulo-2-las-cabaas-estaban-situadas.html' title='Capítulo 2'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-5510399323361248466</id><published>2008-04-01T00:23:00.008+02:00</published><updated>2008-07-03T10:43:59.301+02:00</updated><title type='text'>Primera parte. Capítulo 1</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#9999ff;"&gt;PRIMERA PARTE: EL FIN DE LOS TIEMPOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Capítulo 1 &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tungunska, en el corazón de Siberia (Rusia), 29 de junio de 1908&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Apenas faltaba media hora para la puesta de sol, el grupo de ocho personas caminaba hacia las cabañas que Duncan había avistado el día anterior. Al frente iba Oleg, el guía local. Lo habían contratado en su pueblo natal, debido al conocimiento que tenía del terreno así como por ser la única persona que comprendía algo de inglés; su rostro estaba perlado de sudor, no debido al calor o al esfuerzo, sino al terror profundo que se estaba adueñando de él a cada paso que daba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La expedición estaba organizada para ir en busca de una mina de oro. Oleg se lo había creído, al menos hasta hace tres días, cuando aquellos dos seres irrumpieron en su campamento con las primeras luces del alba. Al principio le parecieron hombres normales, pero mientras se aproximaban su instinto le decía que algo no estaba bien. Eso fue lo que le salvó la vida. Si no llega a avisar a Singleton a gritos, ahora ya no estaría encabezando esta expedición, aunque no tenía claro que hubiese sido lo mejor para él. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El recuerdo de lo que sucedió en el campamento le hacía estar más nervioso a cada momento, estaba sintiendo un puro y primitivo pánico. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Quedaban al menos unos trescientos metros para llegar a la primera cabaña y el silencio era imponente, espeluznante, como si toda la naturaleza mostrara sus respetos ante lo que se avecinaba. Singleton levantó el puño derecho y todo el grupo se detuvo. Sin más, formaron un círculo y se desprendieron de todos los enseres que portaban. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Hoy es el día, hoy acabará todo –arengó Singleton con voz muy grave, –estoy orgulloso de vosotros, hemos llegado hasta aquí y es imprescindible que finalicemos nuestro cometido. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Oleg puso cara de espanto, ya que, en su pobre inglés creyó entender lo que se proponían a hacer. Saltaba a la vista la lividez de su rostro y el temblor de sus hombros. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Gracias por todo Oleg, será mejor que des media vuelta y regreses a tu hogar, o que lo intentes, no sé si será tarde ya –le dijo Singleton con pesar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le entregó unas monedas de oro y un pequeño saco que contenía algunas provisiones y agua, así como un revólver. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Has visto lo que sucedió en el campamento, si te ves en apuros supongo que sabrás lo que tienes que hacer, yo de ti usaría la última bala… –sugirió Singleton. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tomó lo que Singleton le daba y medio comprendiendo la situación se giró y empezó a caminar en dirección a su hogar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Será mejor que corras, hazlo con todas tus fuerzas muchacho –gritó Singleton. Aún sin entender completamente lo que le decía, algo en su interior le hizo empezar a correr desprendiéndose de todo, excepto el revólver que llevaba empuñado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Caballeros, es la hora –les recordó Singleton. – ¿Cómo estamos de munición, Duncan?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Tenemos unas doscientas balas para los revólveres y para los rifles unas cincuenta.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;–Olvidaos de los rifles, sólo llevaremos las espadas y los revólveres, así que reparte la munición. Shaw, tú llevas la dinamita, irás delante, los demás detrás, en tres grupos de dos. Todos sabéis lo que hay que hacer, tenemos poco tiempo antes que empiece a anochecer, si alguien cae no recibirá ayuda, a partir de este momento cada uno deberá valerse por sí mismo; tenemos que llegar a la última cabaña a toda costa. Que Dios nos ayude.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;– ¡A por ellos señores! –rugió Duncan mientras echaban a correr en dirección a las cabañas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-5510399323361248466?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/5510399323361248466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=5510399323361248466' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5510399323361248466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/5510399323361248466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/04/primera-parte-el-fin-de-los-tiempos.html' title='Primera parte. Capítulo 1'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8108841179206579833.post-2329645369361631198</id><published>2008-03-31T20:16:00.004+02:00</published><updated>2008-04-01T14:09:30.655+02:00</updated><title type='text'>Comentario del autor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#009900;"&gt;Hola. Mi idea es escribir dos entradas a la semana. Se aceptan críticas (Constructivas, por favor), opiniones y sugerencias. Gracias a los que os guste y lo siento mucho a los que no. Saludos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8108841179206579833-2329645369361631198?l=caminoalaextincion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/feeds/2329645369361631198/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8108841179206579833&amp;postID=2329645369361631198' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2329645369361631198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8108841179206579833/posts/default/2329645369361631198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://caminoalaextincion.blogspot.com/2008/03/comentario-del-autor.html' title='Comentario del autor'/><author><name>Jose</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04027347293347356603</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry></feed>
